Ares

Hola me llamo Ares y quería contaros mi historia. Todo empezó el 6 de agosto del 2015 cuando estaba trabajando, me sentía cansada y con un dolor en el pecho. Decidí ir al centro médico más cercano. Y tal cual vestida fui, pensando que estaba cogiendo un resfriado. Mi familia vivía en Barcelona. Cuando entré en la consulta todo estaba bien pero el médico me preguntó que cuanto hacía que no me hacía unos análisis porque estaba muy amarilla. Yo me quedé un poco sorprendida y me dijo “mira haremos unos de urgencia por si acaso”.

La cara que tenía cuando volvió no era normal. Simplemente me dijo “no te puedes ir de aquí, va a venir una ambulancia y te va a llevar al hospital. Tienes una anemia enorme que no sé cómo te mantienes en pie. Y el análisis te sale muy alterado. Algo pasa”. Me asusté mucho. Tal cual vino una ambulancia y me llevó al hospital. Allí me metieron en un box y me dijeron que tenía que esperar a la hematóloga por la mañana porque no tenían servicio en urgencias. Vino mi familia y decidieron trasladarme al hospital de la Vall d'Hebron, allí sí que había un hematólogo de urgencias. 

Recordaré siempre esa noche: pruebas y más pruebas, aspirado medular (yo, que ni sabía que se podía pinchar ahí), etc. La noticia me la dieron al día siguiente a las tres de la tarde. Estábamos yo y mi cuñado. “Tienes una enfermedad en la sangre, tienes leucemia linfoblástica aguda con el cromosoma Ph+”. Necesitaba un trasplante sí o sí. Lo primero que dije fue: “¿me voy a morir?”. Y el médico me respondió: “Ares, te haremos un tratamiento de curación”. Creo que no fui consciente de lo que me había dicho, ni siquiera lloré. Fue horroroso decírselo a mis padres y a mi hermana. Nunca piensas que te puede ocurrir a ti. Al día siguiente me pusieron el catéter y ya empezaron el tratamiento de quimioterapia, para el cual estuve ingresada un mes. Fue muy duro ya que tuve que elegir entre empezar el tratamiento inmediatamente o no poder tener hijos. Creo que ni lo pensé.

Gracias a una compañera que tuve de habitación ese mes fue muy llevadero. Pero es muy duro verse del día a la mañana así. Sin tiempo a asimilarlo. Nunca pensé en rendirme, miraba a mi familia y no podía venirme abajo. Todo salió muy bien. Después estuve ingresando cada semana durante dos meses. Las quimios eran muy duras. Me hinchaba, se me cayó el pelo, tenía fiebres… Pero lo que sí que tenía claro es que cuando llegaba a casa no iba a estar en la cama, me iba con mis amigas a pasear a lo que fuera. Básicamente, intentaba olvidarme de lo que tenía y de verdad que dio resultado. Estaba fuerte y animada.  

Terminé el 29 de noviembre y ya no tenía la enfermedad: estaba en remisión completa. Decidieron dejarme todo el mes de diciembre para poder estar con mi familia. Disfrute la Navidad y el fin de año. Muchísimo. Todo este tiempo estuvieron buscándome un donante de médula ósea ya que mi única hermana no era compatible. Por suerte y gracias a la Fundación Josep Carreras consiguieron dar con una persona 100% compatible conmigo. Estaba entusiasmada y a la vez horrorizada del miedo. Después de estar un mes fuera sin enfermedad, volver a meterse un mes o más en una cámara de aislamiento iba a ser duro. Además, no sabía si iba a salir bien, si iba a tener rechazo... Tenía mucho miedo. El día 8 de enero ingresé y el día 14 me hicieron el trasplante. Todo fue tan bien que el día 30 me dieron el alta. Pude pasar mi 27 cumpleaños en casa. A día de hoy hace 7 meses que me han trasplantado, estoy muy contenta, muy animada y con ganas de seguir luchando hasta poder estar al 100%. Me queda un camino largo pero voy poco a poco. La actitud es algo inimaginable. Así que simplemente quiero decir que nunca nos esperamos que nos pase algo así pero, si nos pasa, no dejemos de luchar nunca. Y sobre todo nunca, nunca dejemos de SONREÍR.

Gracias a todo el equipo de hematología del Hospital de la Vall d'Hebron. En especial al Dr. Valcárcel, Dra. Inés, Dra. Laura Fox, Dra. Salamero, Dr. Guillem,básicamente a todo el equipo por el gran, gran trabajo que hacen.

A todas/os los enfermeros que gracias a ellos los días son más llevaderos. Me dejo seguro a muchas personas pero no acabaría nunca. Gracias Fundación Josep Carreras.

Y gracias a las personas más importantes de mi vida: mi familia y mis amigos.

Ares

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