Ariadna

“Hay vida después del cáncer, y no solo vida sino felicidad, amor y plenitud. Hace ya 6 años de mi diagnóstico, LLA, y mi vida ha dado un giro radical el cual os quiero relatar para dar un pequeño empujón anímico a todas aquellas personas que en estas fechas se encuentran en un hospital.

Hace años que no escribo en mi blog ni hablo en la Fundación, pero eso no quiere decir que tenga olvidada esa etapa tan dura de mi vida la cual recuerdo cada día, pero sí que como he dicho en otras ocasiones me ha sido necesario desconectar en parte de ella.

Algunos de vosotros conoceréis mi historia, otros no sabréis quien soy, es por eso que haré un breve resumen hasta llegar a la actualidad, aquello realmente importante que os quiero contar.

En mayo de 2009, tras meses de malestar, cansancio y moratones, me fue diagnosticada una leucemia linfoblástica aguda, un gran golpe tanto para mí como para mi pequeña y unida familia. Con tan solo 18 años vi truncado el fin de mi adolescencia y principio de mi juventud, tuve que decir adiós a mis estudios universitarios, mis amigos, mi día a día, y decir hola a los largos ingresos hospitalarios, a las agujas, la quimioterapia, la caída del cabello, entre otras cosas, y lo más duro, el ver sufrir a mi familia, en especial a mis padres, el pilar que me ayudó a sostenerme en esa etapa y mi hermano, mi mayor felicidad hasta la fecha (ahora compartida). 

Tras un año de quimioterapia con ingresos muy largos, un trasplante que no llegó por falta de donante, y dos años de más quimioterapia de consolidación con sus respectivas complicaciones, empecé a hacer mi vida normal de nuevo junto a los míos. Me costó, no os voy a engañar, pero poco a poco perdí el miedo y volví a disfrutar de mi vida. Antes de lo previsto acabé mis estudios universitarios, en junio de 2013 me licencié en Historia y realicé un máster lejos de mi Barcelona natal, y es que en verano de 2013 decidí trasladarme a un pueblo a 30 km de Lugo junto a mi familia. Lo que durante mi enfermedad fue el lugar donde lograba desconectar junto a los míos, luego pasó a ser el refugio donde pasar veranos y navidades, y ese verano pasó a ser mi hogar. La persona que conocí en las navidades de 2012 y con quién empecé el 2013, pasó a ser mi pareja, aquella persona que, pese a las diferencias y discusiones como todas las parejas, me entendía a la perfección y con quién me sentía y me siento a gusto y feliz. Empecé una nueva etapa junto a él y el pasado 9 de setiembre me convertí en la persona más feliz del mundo tras traer a este mundo a mi preciosa hija, Vega, y es que después de todo el sufrimiento vivido, a mis padres (felices abuelos), mi hermano (inmejorable tío) y familia en general, ya nos ha tocado “El Gordo” de esta Navidad, MI NIÑA. 

¿Por qué y para quién escribo estas palabras? Para todos vosotros, enfermos y familiares, hay vida después del cáncer y…. es preciosa y fantástica. Esta maldita enfermedad solo tiene una cara positiva, o por lo menos yo se la quise encontrar en su momento: te hace valorar todo lo que tienes, te das cuenta a quién tienes, y te da una lección de vida. Aunque parezca mentira llega un momento en que vuelves a “preocuparte” por las cosas banales, y es en ese momento cuando te das cuentas que has superado la enfermedad. Todos los supervivientes de cáncer, me incluyo, somos especiales y únicos, y me gusta pensar que todos y cada uno de nosotros  tenemos un futuro fantástico esperándonos.

Siempre escribo en estas fechas, y es que en mi caso me gustan las Navidades y tengo marcadas las que pasé en el hospital, comiendo una sopa insulsa, mi padre junto a mi hermano de tan solo 7 años solos en casa, y mi madre en el restaurante del hospital. Las más tristes de mi vida. Pero como ya me decían en su momento…quedan muchas navidades por disfrutar, y cada una igual o mejor a la anterior. Saldréis de ahí, y cuando lo hagáis, podréis hacer todo lo que os propongáis. 

Soy mamá, de forma natural y sin ningún tipo de problema pese al fuerte tratamiento de quimioterapia, y soy la mamá más feliz del mundo. Éstas serán unas navidades muy especiales para mi familia y para mí, pero no las mejores, ya que cada año junto a mi pequeña Vega será mejor aún si se puede que el anterior.

Un fuerte abrazo a todos y cada uno de vosotros, como dice una compañera a la que recuerdo con mucho cariño, P’ALANTE! De esto se sale, y la vida que os espera es maravillosa".

Ariadna

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