Daniela

El 24 de junio de 2013 es una fecha que, al igual que el 25 de noviembre de 2013, no se nos olvidará en la vida.

El 24 de junio diagnosticaron a nuestra hija Daniela de casi 6 añitos, aún le faltaba una semana para cumplirlos, leucemia mieloblástica aguda (LAM-M1). En ese momento es como si te clavasen un puñal en el corazón; es muchísimo el dolor. El mundo se te acaba, piensas que es una pesadilla de la que quieres despertar. Luego das muchas vueltas a la cabeza y te surgen muchas preguntas. Sobre todo me preguntaba cómo le iba a explicar a una niña de 6 años la enfermedad que tenía y que, por un tiempo, su vida iba a cambiar y no iba a poder ver a su hermana Andrea, con la que está tan unida.

Nos trasladaron del Hospital Punta Europa de Algeciras al Materno Infantil de Jerez y allí directamente a la zona de aislamiento para empezar el primer tratamiento con esquema SHOP-07 sin alcanzar remisión completa. El equipo médico nos comentó que primero necesitaba un tratamiento de inducción y luego otro de consolidación. Al finalizar este tratamiento, en el que Daniela lo pasó muy mal, nos dieron otra mala noticia; la enfermedad seguía igual. Había que probar con otro tratamiento y necesitaba un trasplante. Se activó el protocolo de búsqueda de donante en el Registro de Donantes de Médula Ósea de la Fundación Josep Carreras. En julio de 2013 se le administró la segunda inducción, nuevamente sin respuesta. Como tercera línea de tratamiento, en agosto,  se realizó una nueva inducción con la que por fin se consiguió la remisión.

En septiembre, después de que se le administrara otro ciclo de quimioterapia de consolidación, nos informaron que por fin había entrado en remisión completa la enfermedad.  Fueron días muy duros pero Daniela nunca perdió su sonrisa ni nosotros las ganas de luchar.

Los médicos nos comentaron que no aparecía donante y que activarían el protocolo de búsqueda de cordón umbilical, pues Daniela al ser pequeña tenía posibilidades. Los días de espera hasta que nos llamaron para darnos la noticia de que por fin tenía un donante se nos hicieron eternos.

Pero llegó el día en que nos llamaron desde El Hospital Reina Sofía de Córdoba para decirnos que tenían un cordón. El día 17 de noviembre, ingresamos en las cámaras de aislamiento para el acondicionamiento de  la médula y el 25 de  noviembre, llegó por fin el gran día. Ese día todo transcurrió con normalidad. Fue muy emocionante estar presente en la infusión de las células madres del cordón, pues veía como mi hija recibía otra posibilidad en esta vida, como se iba a curar.

Daniela siguió con su sonrisa, no dejó de ser una niña y siguió con sus estudios y sus manualidades. El 19 de diciembre por fin pudimos salir del hospital a un piso que nos cedió la Asociación Contra el Cáncer en Córdoba para quedarnos allí todo el tiempo necesario hasta poder regresar a casa en Algeciras.

Los días posteriores al trasplante están transcurrido con normalidad y sin muchos problemas, seguimos con la medicación. A fecha de hoy, todo sigue bien.

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