Eva

1/12/2015. Mi madre se llama Eva, nació el 14 de julio de 1959 en Tánger. Es la cuarta de cuatro hermanas. Siempre ha sido y es una persona enérgica, familiar y llena de vida. Está casada, tiene dos hijas, una nieta, y otra en camino. 

En mayo de 2014, en un control rutinario tras una operación de vesícula, a mi madre le detectaron leucemia mieloblástica aguda. Antes de recibir el diagnóstico, mi madre llevaba una época muy cansada y la verdad es que tenía muchos hematomas en el cuerpo, pero todos pensamos que era algo normal, pasajero. Ninguno esperábamos una noticia así. Justo ese año estábamos viviendo un gran momento familiar con la llegada de la primera nieta a la familia que en ese momento tenía 6 meses. La noticia cayó como un jarro de agua fría, pero una vez asumida que era nuestra realidad, su realidad, lo afrontamos con mucha fuerza y energía para poder ayudarla a superar este episodio en su vida.

Los médicos fueron optimistas y nos dijeron que haría un primer tratamiento ingresada casi un mes y que después se valoraría que hacer. Fueron días muy duros, pero es una gran luchadora y nunca perdió la esperanza y ganas de vivir. Por suerte al finalizar este ciclo en las pruebas de control, salió que la médula estaba limpia y que el tratamiento había sido el correcto, pero para asegurar que esta enfermedad desapareciera para siempre había que hacer cinco ciclos más. Cinco meses más de ingreso con sus épocas de descanso y recuperación en casa.

Mi padre, mi hermana, mis tías, mi abuela, mis primas y muchas personas que la quieren mucho, estuvimos a su lado para ayudarla en esta tremenda lucha. El 1 de diciembre de 2014 por fin le dieron el alta definitiva y volvimos a casa para empezar una nueva vida todos juntos.

Un año más tarde, hoy 1 de diciembre de 2015, mi hermana y yo queremos dedicarle este mensaje:

Querida Mamá, 

Hoy, hace un año que cruzamos contigo las puertas del Gregorio Marañón para dejar atrás ese tratamiento que tanto dolor te causó, pero que te ha devuelto la vida. Fueron muchos los momentos difíciles y duros que te tocaron vivir y nosotras somos testigos de ello, por eso queremos rendirte nuestro pequeño homenaje con estas palabras. 

Este año nos has vuelto a demostrar la gran persona que eres. Gracias por ser una verdadera campeona y no tirar nunca la toalla. Eres una gran luchadora, un ejemplo de fuerza y superación para todos nosotros... Nos hace inmensamente felices verte sonreír y de vuelta a tu vida con esa vitalidad que te hace única. 

Muchísimas felicidades por este año. Porque éste no es un año cualquiera, es el año en el que has conseguido el mayor de todos tus éxitos: vivir. 

Te adoramos, 

Tu marido Guido y tus hijas Sara & Natalia 

Pd: A esta enhorabuena se suman todos los que tanto te quieren: Mami, tus hermanas, tus sobrinas, tu nieta, tus primas, tus amigos… ¡Todos!

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