Eva

¡Hola! Soy Eva, paciente del hospital Universitario Juan Carlos I, Móstoles, Madrid.

El 5 de agosto hizo un año que me diagnosticaron un tipo de leucemia, con 26 años, de la cual yo no conocía nada. Es cierto que todos conocemos la leucemia, o por lo menos, la gran mayoría de la gente, y nos quedamos con que es un cáncer de la sangre y que se puede llegar a curar con quimioterapia y eso asusta.

Cuando a mí me dieron el diagnóstico final, leucemia mieloide crónica, no tenía ni idea del tipo de leucemia del que me estaban hablando, ni que había varios tipos...Solo tenía miedo al tratamiento y me daba pánico preguntarlo...no quería quedarme sin pelo, ni pasar por ese tratamiento tan agresivo como es la quimio...A día de hoy me trato con una pastilla diaria, ¡bendita pastilla! Apenas tengo efectos secundarios y me encuentro bastante bien.

Todo esto me ocurrió en la playa, en Peñiscola, en mis merecidas vacaciones después de un año duro de trabajo con los enanos (soy profe). Estaba acompañándome en ese duro momento el que era mi pareja, a día de hoy no está a mi lado... Debo deciros que no tengo a esa persona que en su momento me apoyó, pero lo que sí tengo y nunca me va a fallar es a mi familia, que es lo más grande e importante, y a mis amigos que son geniales.

Recuerdo que estaba en la playa y de repente noté que empezaba a sangrar...fui a un baño cercano para ver que me estaba pasando y eso era incontrolable. Recogimos todas las cosas de la playa y nos fuimos a casa a darnos una ducha para irnos al hospital a que me vieran, algo me estaba pasando. 

Cuando llegue al hospital, me derivaron a ginecología donde me estuvieron explorando. Lo único que me vieron fue una pequeña herida en el inicio de la vagina, me dieron un punto y dejó de sangrar.

El médico se quedó extrañado, porque era una herida muy pequeña y me estaba provocando un sangrado muy grande. Lo que más le llamó la atención al ginecólogo fue que la sangre estaba coagulada. Me dijo que me hiciera unos análisis porque algo pasaba y que así me iba de allí con un diagnóstico. El médico ya me dijo que podía ser una posible leucemia, pero yo no quise hacer caso y lo obvié, me hice los análisis y esperé al resultado.

Cuando me llamó el ginecólogo para entrar en consulta, ya me temía lo peor por la cara que tenía, y así fue, el diagnóstico fue LMC.

Ya no me fui a casa, me tuve que quedar allí a que viniera el hematólogo de guardia para que me contara que me estaba pasando. Me bajaron a un box y allí le espere...Cuando llegó, su cara no era de preocupación, al revés, venía quizá hasta sonriente. Yo no entendía nada, me acababan de dar una noticia muy triste y muy dura, que no conseguí asimilar, solo pensaba que tenía 26 años y estaba enferma, y verle con esa cara...

El hematólogo, al cual le agradezco lo bien que se portó conmigo, lo cercano que fue sin conocerme de nada, y lo que me tranquilizó en ese duro momento, me contó todo sobre el tipo de leucemia que tenía. Todos sabemos que los médicos siempre se ponen en el peor de los casos y os tengo que decir que este no fue ese caso, me dijo que me podía llegar hasta a curar, así que…¡¡ a por ello voy!!

Cuando llegué a Madrid, fue cuando empecé con todas las pruebas y cuando ya empecé con mi tratamiento. A día de hoy mi vida no ha cambiado en nada, sigo haciendo las mismas cosas, sigo haciendo deporte, salgo a correr y nada me ha quitado de vivir la vida, ahora más que nunca...deciros que es un palo, para qué negarlo, pero que hay cosas mucho peores en la vida y que hay que seguir luchando porque las tormentas hacen que los árboles echen raíces más fuertes.

Animo a tod@s y espero haberos ayudaros con mi historia.

Termino agradeciendo a mi hematólogo Alberto lo bien que me trata y lo mucho que me anima, junto con todo el equipo que forman hematología.  

Eva

Webpage updated 10/13/2016 12:15:30