Jorge

Hace cinco años, con 40 años recién cumplidos, después de haber corrido 3 maratones y haberme cuidado toda mi vida, a mi mujer y a mí nos dieron la peor noticia que le pueden dar a un humano: Tenía un tumor en la cabeza (linfoma cerebral primario no-Hodgkin).

Se me vino el mundo encima pensando en mis dos hijos de 11 y 9 años y empecé a preguntarme "por qué a mí", aquella pregunta que se nos viene a la cabeza a todos los que hemos padecido esta maldita enfermedad.

Me operaron para quitarme el tumor de 5cm de diámetro en la cabeza, que me paralizaba la parte izquierda del cuerpo. Sólo 6 horas de operación y un día en la UVI. Estuve tres meses haciendo terapia para recuperarme de la operación y, a la vez, me dieron quimioterapia (que no funcionó) y radioterapia para conseguir reducir el 0,3% que no sacaron con cirugía para no dejarme ninguna secuela.

La radioterapia sí funciono y, según el equipo médico, tenía rescisión completa del tumor; ¡una gran noticia!

Me propusieron hacer un autotransplante de médula, al ver que no tenía nada cancerígeno en la cabeza, tampoco en el cuerpo y la médula estaba sana. Fue una luz de esperanza que se abría después de unos meses muy oscuros con secuelas debido a la inflamación de la operación. Ahora sé que eran secuelas de la operación.

Para poder hacer el trasplante de médula hay un protocolo de una serie de pruebas (corazón, pulmones, etc.). Si no las superaba no se podría hacer el trasplante. Todo salió bien y me hicieron el trasplante. Estuve 22 días en las cámaras de aislamiento de la Fundación Josep Carreras del Hospital de Can Ruti. Fueron días duros pero era por mi bien. Todo salió bien.

Ya han pasado cinco años de todo esto y, hoy, sólo me hago un análisis y una resonancia anual.

Soy una persona nueva. Espero que con este mini relato pueda animar a alguien para que sepan que hay que tener buena actitud porque no todo el mundo se muere al tener un cáncer. Yo soy uno de los supervivientes.

¡VIVA LA VIDA!

¡SIEMPRE A TOPE!

Webpage updated 09/01/2016 15:49:35