Mª Esther

Mª Esther, paciente de LNH

"Con 51 años me diagnosticaron un Linfoma no Hodgkin en fase IV y con médula filtrada. Como es lógico al principio no me lo podía creer; estas cosas les pasan "a otros". Aun delante del hematólogo y con la biopsia y punción medular hecha, pensaba que me dirían que se habían equivocado.

Así, de repente, un día de octubre pasé a ser paciente de cáncer. En esos meses, mientras me preparaban para ponerme la quimio, fallecieron mis padres con cuatro días de diferencia. No tengo hijos y ellos eran lo más importante en mi vida. No sabían nada, menos mal que no me vieron después. Tenía una peluca encargada para poder disimular delante de ellos pero no tuve ocasión. Nunca llevé peluca, sólo pañuelos o gorros. No tenía que dar explicaciones a nadie y no me iba a avergonzar por nada. Decidí luchar pero "a mi modo". Toda la parte médica se la deje a los grandes médicos que tenemos en España y yo le puse "las ganas y el buen humor". Si la vida me daba otra oportunidad, la iba a vivir tratando de reír y hacer reír al que estuviera cerca.

Mª Esther, paciente de Linfoma no Hodgkin

Antes de empezar el tratamiento con la quimio mi médico me preguntó si quería entrar en un ensayo clínico. Le dije que sí y me dio muchos papales para que los leyera antes y, si estaba de acuerdo, los firmara. Cuando salí de su consulta, pasé por el hospital de día para pedir una cita. Al ver tanta gente joven, pensé en los niños con los que me había encontrado en esas salas de medicina oncológica, donde nos hacen los tacs y demás pruebas. Mientras esperaba a la cita le eché un vistazo a los papeles. Antes de venir a casa, los había dejado firmados en la secretaría de hematología.

Después de los seis ciclos de tratamiento, no voy a engañar a nadie diciendo que son buenos, mi hematólogo me dijo con gran alegría que estaba en remisión. Lógicamente estaba muy contenta, pero antes de salir de la consulta le pregunté: ¿Cómo seguimos ahora con el ensayo? El me volvió a recordar que suponía empezar de cero; otra vez todas las pruebas, quirófano y punción.

No me importaba. Había decidido que lo quería hacer, por aquellos niños, por aquellos jóvenes, por mis sobrinos, porque cada día en la zona de oncología o hematología veía caras nuevas, personas que no tenían que estar ahí, que tenían que estar en la facultad o preparando una fiesta con sus amigos... Después de toda la preparación, tres ciclos más y a medicina nuclear. Me pusieron un isotopo radiactivo. Lo pasé muy mal, peor que con cualquier otro tratamiento. Durante el año siguiente me hicieron muchísimas pruebas, yo procuraba siempre ir sonriendo y contenta por la oportunidad y la suerte de seguir allí.

En diciembre hizo tres años que entré en el ensayo y, aquí sigo, llevando una vida "normal", con mis días malos pero muchos más días buenos. Gracias a estos nuevos métodos he conocido a muchísimas personas en la misma lucha y me he sentido y me siento muy acompañada. Son mi familia, son parte de mi día a día. Ahora soy voluntaria de una asociación y siempre digo que recibo mucho más de lo que puedo dar.

Mª Esther, paciente de LNH, con la camiseta de la Fundación Carreras

Gracias por haberme dejado participar con vosotros en la Semana contra la leucemia 2012, fue uno de los días más especiales de mi vida."

María Esther

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