Màriam

19 de marzo de 2013. Al salir de dar clase a sus pequeños bailarines, Màriam recibió una llamada de su madre, nerviosa, diciéndole que posiblemente tenía que ingresar unos días en el hospital Sant Joan XXIII de Tarragona. Màriam sólo pensaba en su examen del jueves y no prestó mucha atención, pero tras su visita al hospital algo iba mal, muy mal. Déficit pronunciado en los glóbulos blancos. Alta probabilidad de Leucemia.

Màriam es una chica muy activa, siempre sonriente y muy consciente del mundo a pesar de su edad. Un amor de chica que uno nunca olvida tras conocer y se la quiere tanto como ella quiere a los demás o al baile, su pasión desde siempre.

Una silla de ruedas y una mascarilla la acompañaron a su cámara de aislamiento en la planta de Hematología Clínica - área restringida. Allí sólo podía acceder un reducido grupo de personas tras desinfectarse las manos y con mascarilla.

El diagnóstico fue leucemia mieloide aguda. Nadie esperaba la noticia, ni nos la dijeron en el mejor de los momentos, pero necesitábamos la confirmación.

Cinco días más tarde Màriam empezó la quimioterapia. Aquel mes, repleto de lágrimas para todos, fue uno de los más duros ya que fue tuvo muchos efectos secundarios: vómitos, neumonía y demás. Aún así, la sonrisa de Màriam jamás desapareció. Hizo cursos de peluquería, pulseras, la mona de Pascua de su ahijado y empezó a tocar la guitarra. Quienes la visitaban salían de su pequeña cámara sustituyendo las lágrimas por una sonrisa al ver tanta fuerza, actitud y ánimos. Ella siempre se mantuvo positiva y nunca quiso cargar nada de lo ocurrido a nadie. Se prometió que todo iría bien, se cubrió con un escudo de amor y ganas de vivir y nunca enseñó una sola lágrima a nadie.

Ella siempre decía y pensaba: "Mañana me encontraré mejor". Los mini bailes en su habitación conllevaban broncas de los médicos e incluso se sorprendieron de que ella estudiara para sus exámenes, los cuáles aprobó sin problemas. Llegó el día en que las conversaciones con los médicos duraban menos y dormía mejor: se recuperó. Màriam vio la luz de nuevo un mes más tarde y con las mejores de las noticias: su médula ósea era compatible al 100% con la de su hermano Esmail y había conseguido la remisión completa.

Una estancia de dos semanas en casa siguió con otro mes de ingreso en el hospital, el cual fue más liviano. Màriam entró con una sonrisa y estuvo de nuevo entre cuatro paredes blancas y un cristal. El mes pasó más organizado y calculado, aunque no más doloroso. Y tras varias semanas, nos comunicaron que se efectuaría un traslado a Barcelona, al Hospital de Sant Pau, dónde se efectuaría un trasplante de médula ósea de su hermano.

Unas sesiones de quimioterapia y radioterapia de nuevo debilitaron su sistema inmunológico, pero la recta final empezó.  El trasplante transcurrió sin problemas y tras varias semanas Màriam supo que su nueva médula ósea con los "minitetes" funcionaba correctamente.

Màriam tuvo que permanecer en Barcelona durante el verano de 2013 con unos controles estrictos y varios problemas la alejaron de su casa de momento, como el cambio de grupo sanguíneo. En septiembre volvió a casa con unas ganas enormes de volver a sus estudios de Derecho y reanudar su vida dónde la había dejado. Hasta febrero Màriam no pudo volver a clase con normalidad, aunque se presentó a los exámenes incluso con mascarilla. ¡Qué grande!

A día de hoy, Màriam ha cumplido un año de su trasplante de médula ósea y cada vez tiene más defensas. ¡Felicidades Màriam! Superaste el miedo, la impotencia y los fantasmas de preocupación de los que te querían. Dijiste que lo conseguirías y sí, lo has conseguido.

Alex, pareja de Màriam y familia.

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