Mateo Manteiga

Hola, me llamo Maria, soy la mamá de Mateo, un niño precioso y muy valiente que cumplirá 10 años el próximo 12 de diciembre, con este testimonio me gustaría que todos los que están pasando por una situación tan difícil como la que nosotros pasamos, les de fuerza para luchar y seguir hacia delante.

Nuestra  lucha comienza en el verano de 2006. Mateo llevaba unos meses un poco raro, mucho tiempo con catarro y no se le pasaba, también empezó a tartamudear y se le escapaba el pis con facilidad. Yo como madre notaba que algo no estaba bien, las madres siempre lo notamos. Fuimos varias veces al pediatra, le daban algo para el catarro y me decían que lo de tartamudear podían ser celos de la hermana. Yo les decía que estaba muy cansado, que lloraba mucho y no dormía. El sexto sentido de una madre. Llegó agosto y nos fuimos de vacaciones a EuroDisney, Mateo empeoró y se le empezó a hinchar el ojo derecho, así que nos volvimos urgentemente a La Coruña e ingresamos en el Hospital Materno Infantil de esta ciudad. Empezaron a hacerle pruebas: un TAC, análisis de sangre, etc. Durante una semana estuvimos ingresados sin saber un diagnóstico, decidieron hacer una biopsia en el ojo, más análisis y punción medular, entonces llegó la noticia: Mateo tenía una leucemia mieloblástica aguda. Todo nuestro mundo se derrumbó. Te ves perdido sin saber cómo afrontar la situación, no soy capaz de expresar con palabras lo que sientes en esos momentos.

Ya no volvimos a salir del hospital, ya que empezaron con el protocolo de quimioterapia. Al día siguiente, los médicos se reunieron con nosotros y nos dijeron que el tipo de leucemia que tenía Mateo requería un trasplante de médula y que la enfermedad estaba muy avanzada, pero no había afectado a ningún órgano vital, a parte del hueso del entorno del ojo. Cuando nos dijeron que se necesitaba un trasplante mi marido y yo decidimos, tras hablar con personas que nos aconsejaron, trasladarnos al hospital Sant Pau de Barcelona y ponernos en manos de la gran Dra. Badell, excelente profesional y mejor persona, una vez que Mateo acabó la primera tanda de quimio en La Coruña, con todo lo que eso conlleva para un niño de dos años: dolores, vómitos, caída del pelo, aislamiento, fiebre... Una vez pudo viajar, nos fuimos Mateo y yo dejando atrás nuestra casa y nuestra familia. Quiero aclarar que nos fuimos porque en La Coruña aún se hacían pocos trasplantes y en Barcelona tenían una larga experiencia (siempre buscas lo mejor para tu hijo).

Llegamos a Barcelona y continuamos con el protocolo del tratamiento. Meses en el hospital, aislados en una habitación, y como ya dije antes, con todo lo que ello conlleva: estar lejos de tu casa sin nadie en quien apoyarte. Cuando nos dejaban salir nos alojábamos en los pisos de acogida que tenían a nuestra disposición la fundación Enriqueta Villavecchia, y así pasaron los meses. Cuando llegó la hora de hacer el trasplante la Dra. Badell decidió hacerle un autotrasplante puesto que la hermana de Mateo, Antía, no era compatible. Se hizo el trasplante y cuatro meses después de dura lucha y largos días en la UCI, Mateo y yo volvimos a casa. Todo iba bien e intentábamos llevar una vida normal. Mateo pudo empezar al colegio y un año después Mateo recayó. Un día sonó el teléfono y era la Dra. Badell con los resultados: Mateo había recaído (después de 6 años recuerdo perfectamente donde estaba, que día era y con quien estaba). Si la primera vez es duro la segunda es terrible, piensas que todo se acabó.

La Dra. Badell habló conmigo y me explicó el protocolo: iban a poner en marcha la búsqueda de un donante a través de la Fundación Josep Carreras así que volvimos a empezar de nuevo la lucha. Tengo que decir que fue más duro que la primera vez, Mateo era más mayor y pedía más explicaciones. Llegó la hora del trasplante y no aparecía donante. Días de mucha preocupación, sola, con la familia lejos, sin poder compartir con ellos la preocupación y Mateo luchando cada día, con fuerza y siempre con una sonrisa. Un día llegó la Dra. Badell y nos dio la noticia de que la Fundación Carreras había localizado un cordón umbilical para poder hacerle el trasplante a Mateo. ¡El día 5 de diciembre Mateo cumple su quinto cumple vida!

¡Estamos muy felices! Hasta ahora, cada dos meses teníamos que ir a revisión a Barcelona, pero desde este mes -si todo va bien- iremos cada cuatro meses. Quiero acabar este testimonio dando ánimos a todas las personas y sobre todo a los niños que como mi hijo luchan todos los días. A mí me ayudó mucho decirle a Mateo siempre la verdad. Le conté que tenía un bichito en la sangre y que había que hacerlo desaparecer, que se le caería el pelo por la medicación que lo hacía vomitar, y que cuando lo pinchaban o le hacían una punción medular (lleva muchas a su espalda) sí le dolería, pero tenía que aguantar un poquito. A día de hoy, Mateo es un niño feliz, no toma ninguna medicación y disfruta a tope de la vida, y nosotros con él.

Todas las noches damos las gracias a Dios y a la Dra. Badell.
Quiero acabar dando las gracias a todos los profesionales que nos ayudaron a recorrer este camino tan largo y oscuro, pero que al final, aunque siempre se quedan personas por el camino, hay una luz. Yo aprendí a disfrutar del día a día y que el mañana no sabemos lo que nos puede deparar.

Gracias a la Dra. Badell y todo su equipo, a todo el personal del Hospital Sant Pau y a la Fundación Josep Carreras por la labor tan importante que desempeñan. Y sobre todo gracias a la mamá que donó el cordón de su bebé para que Mateo pudiera curarse. ¡Y gracias a mi hija Antía por entender todo lo que pasó! ¡Es un amor!

Webpage updated 12/09/2016 06:41:03