Noelia

Hola, me llamo Noelia, tengo 29 años y quiero contaros mi experiencia. Todo comenzó en noviembre de 2011, después de unos análisis rutinarios en el trabajo, los cuales salieron algo alterados. Desde ahí comencé a encontrarme cada vez peor, mas débil, con frecuentes mareos, algún que otro desmayo, perdida de apetito, etc. Yo lo achacaba al estres diario.

Noelia, paciente de leucemia mieloblástica aguda, días antes del diagnóstico.

Mi vida era como una montaña rusa, siempre estresada y cansada, por eso no le di gran importancia. En un principio me lo trataron como una anemia, y después de llevar siete meses tomando hierro y ver que me encontraba igual o peor, insistí en hacerme un nuevo análisis de sangre. En esta ocasión el médico vio que algo no iba bien, pues mis análisis iban a peor y me derivo rápidamente a hematología donde me practicaron mi primer aspirado y biopsia de médula ósea. El 22 de junio de 2012, el que es para mi, el peor día de mi vida, me confirman el diagnóstico: Leucemia Mieloide Aguda (M2) y deciden ingresarme de urgencia, pues la enfermedad estaba bastante avanzada. En ese momento todo se derrumba y me invade el miedo y el desconocimiento, no dejaba de preguntarme que como podía pasarme esto a mi. Ese día ingrese para comenzar mi primer ciclo de quimio, en el que permanecí 32 días ingresada con varias complicaciones y todo lo que conlleva una quimio tan agresiva.

Noelia, paciente de leucemia mieloblástica aguda, durante el tractamiento.

Después de esto, me comunicaron que quedaban un 15% de blastos y que tenia que ingresar para un segundo ciclo de quimio, esta vez más duro. Y yo no podia maginar que hubiera algo más duro de lo que ya habia pasado... qué ignorante era. Así que después de permanecer 15 días en casa recuperándome, me preparé para volver al ataque. Cuando ya me administraron el segundo ciclo, me pusieron el portacar y tuve serios problemas de infecciones en diversos órganos de mi cuerpo y shock séptico encontrandome en una situación muy grave. Fue horrible, quería que todo terminara e incluso empece a perder las fuerzas para seguir luchando pero... ¡sorpresa! En mitad de todo, mi único hermano resulta ser 100% compatible. ¡Qué felicidad! Todo dio un giro de 180 grados.

Noelia, paciente de leucemia mieloblástica aguda, en la cámara de aislamiento.

Ahí fue cuando me di cuenta de que la vida me estaba poniendo a prueba, de que algo me estaba diciendo: frena Noelia, valora la vida, lo que tienes, lo que eres, los que te quieren, lucha, lucha y lucha y saldrás de esta. Y asi fue. Después de 30 días salí del hospital muy debilitada y feliz porque estaba en remisión completa y limpia de enfermedad. No tardaron en llamarme del hospital para hacerme el trasplante de medula y el día 28 de septiembre, entre en mi camara de aislamiento, todo muy rápido para evitar más ciclos, pues estaba muy debilitada y muy machacada por los anteriores y también así, evitar que aparecieran blastos de nuevo. El miedo al trasplante era aun mayor después de todo lo que había pasado. No sabia que me podía esperar ahora. Estaba muerta de miedo.

El peor recuerdo que tengo de este día es el momento en el que la enfermera me dice que me despida de mi marido y mi madre antes de pasar los controles sanitarios para entrar en la cámara. Despues de despedirme, recuerdo darme la vuelta y verlos a traves de un cristal llorando, solo podia pensar en si podria volver a tocarlos, a besarlos. Fue muy duro y doloroso. Enseguida me prepararon para mi tercer y ultimo ciclo de quimio que sucedería al día 4 de octubre, el día que cambio mi vida. Ese día me realizaron el trasplante de Medula con las células de mi hermano y después de 18 días más y pocas complicaciones salí al mundo más feliz que nunca en mi vida.

Noelia, paciente de leucemia mieloblástica aguda, tras recibir el alta.

Ya han pasado 8 meses desde aquel día, no ha sido un camino fácil, la recuperación de un trasplante alógenico es lenta y complicada por la EICH (enfermedad injerto contra huésped) entre otros, pero yo siempre digo que el camino es duro pero seguro. Aquel 22 de junio fue un día para olvidar, pero tengo que decir que el cancer me ha enseñado muchas cosas; es totalmente cierto que la vida se vive diferente, cualquier pequeño detalle lo vives con más intensidad y valoras más a las personas que tienes a tu lado. Se puede decir que ahora soy infinitamente más feliz que antes de la enfermedad, esa es la realidad. A veces pienso, que es tremendo que tenga que pasarte algo así para que valores más la vida y veas lo que realmente importa.

Ahora solo intento olvidar lo malo y recordar lo bueno, olvidar el día que me dijeron que tenia cáncer, el día que me dijeron que nunca podría ser madre, los días que pase lejos de los míos porque así lo requería el tratamiento, y sobretodo olvidar el sufrimiento que he visto en las caras de quienes me quieren, eso fue lo más duro, pues mis heridas ya están curadas. Y me quedo con que estoy viva, con que ahora soy mejor persona (y por supuesto mucho mas fuerte), con el día que me dijeron que mi hermano era compatible conmigo, con las personas tan maravillosas que he conocido, tanto personal sanitario como pacientes, con el cariño y apoyo de las personas que me y me han acompañado en este viaje y me han dado tantas fuerzas, y me quedo con mi mayor recompensa a toda esta historia: la VIDA.

Noelia, paciente de leucemia mieloblástica aguda, paseando por la playa.

Con mi testimonio quiero animar a todo aquel que este pasando por esta situación, decirle que se puede salir, que hay que ser fuerte y positivo. Escucharán esto mil y una veces pero es la pura verdad. Lo que a mi me funcionó verdaderamente bien era que no paraba de hacer planes con mi familia, que por supuesto voy a cumplir, y siempre intentaba mantener una sonrisa. Yo vomitaba y después me ponía a cantar, como sí nada pasara. Es la forma de poder sentirte algo mejor y ver a los tuyos algo mejor también. Aunque suene raro, he sido feliz durante la enfermedad, a pesar de todos los obstáculos, y lo sigo siendo porque la vida me ha dado una segunda oportunidad, aunque aún me queda aprender a vivir con la experiencia y algunas secuelas que espero se vayan solucionando con el tiempo. Lo que sí tengo claro es que no pienso que esta experiencia arruine ni uno sólo de mis sueños.

Por ultimo, quiero dar las gracias desde aquí a mi familia, a mi padre, que ha vivido en la distancia y en la soledad mi enfermedad y en especial a mi madre y a mi marido que no se han separado de mí ni un minuto y me han cuidado y sufrido conmigo durante todo este periodo. Os quiero más que a nada en el mundo. A mi hermano que no sólo me ha dado la vida, sino tambien su apoyo incondicional y ha sufrido conmigo cada momento, sin él, hoy no estaría escribiendo estas lineas. También al resto de familia y amigos/as que siempre estuvieron y están ahí, y por supuesto al equipo de Hematología del Hospital de Torrecardenas de Almería que eliminaron mi leucemia y al equipo de hematología del hospital Carlos Haya de Málaga que me salvaron la vida y me siguen cuidando.

Gracias también a la Fundación Josep Carreras porque gracias a ellos un día entendí en que consistía mi enfermedad y por el trabajo que realizan cada día. Yo, por desgracia, no sé lo que es donar medula, pues antes ni sabía lo que era, pero si se que lo que es que alguien generosamente, en este caso mi hermano, te entregue la suya en forma de vida y viva tu felicidad contigo.

Noelia, paciente de leucemia mieloblástica aguda, con su marido.

Por ultimo, animaros a los que teneis la suerte y posibilidad de salvar una vida que os hagáis donantes de médula, que es un proceso muy sencillo a cambio de poder devolverle la vida a una persona, eso no tiene precio y a los que están pasando por una situación parecida a la que yo pasé, solo deciros: ¡Ánimo luchadores, la leucemia se puede vencer, no os rindáis nunca!

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