Roser

El día 30 de octubre del año 2010 me ingresaron en el Hospital de Nuestra Señora de Meritxell, Principado de Andorra, lugar donde resido, por fuertes dolores.

En marzo me caí y me rompí la cadera. Tuvieron que operarme y ponerme una prótesis. En junio de 2010 empecé a tener dolores. Tanto el médico de cabecera como la reumatóloga decían que eran contracturas. Llegó un día en que no podía moverme y fui a urgencias. La doctora de guardia me mandó a hacerme un TAC en el cual vio algo en la espalda que no le gustó y me dijo que, con el resultado, fuese al médico de cabecera. También me hizo una resonancia y me dijo que fuese con el resultado a la reumatóloga, quien me quería ingresar debido al diagnóstico que me hizo de fuerte osteoporosis. Según me dijo, las dos últimas costillas estaban desgastadas y tenía fuertes contracturas. Yo me negué a que me ingresara. Prefería recuperarme con la ayuda de un fisioterapeuta ya que, según la información que yo tenía, esta doctora enseguida aplicaba infiltraciones, cosa que de momento yo no aceptaba.

Con mi diagnóstico fui a mi traumatólogo, quien después de ver todos mis informes y pruebas me pidió alguna más. Para ellas tuve que desplazarme a algunos centros especializados de Barcelona. En cuanto tuvo los resultados me derivó rápidamente al oncólogo, quien también enseguida pidió las pruebas que necesitaba. Mientras esperaba los resultados me tuvieron que ingresar por mi falta de movilidad y fuertes dolores.

El diagnóstico lo tuvimos muy rápido pero no fue muy bueno; me diagnosticaron un mieloma múltiple. Empecé con el tratamiento de quimioterapia y enseguida me trasladaron a Barcelona, a la Clínica Teknon, para tratarme con radioterapia y programarme para un autotransplante de médula ósea que me realizarían en mayo de 2011, en el Hospital Clínico.

Estoy contentísima con mis médicos, el traumatólogo de Andorra, el Dr. Mauro Vergara, y el oncólogo Dr. Francesc Cobo. Estoy muy contenta con los dos por su rápido y eficaz diagnóstico y por su profesionalidad, comportamiento, humanidad y el trato recibido en todo momento. También con todo el equipo de profesionales, enfermeras y el trato recibido en la Clínica Teknon.

Y en el Hospital Clínic, la preparación, coordinación y equipo del Dr. Marin, seguimiento del Dr. Francesc Fernández y enfermera Cristina Gallego. Todos ellos merecen mis agradecimientos y también la Fundación Josep Carreras, por toda la aportación, colaboración, organización y trato en el piso de acogida. Gracias a todos puedo contar mis experiencias vividas, dentro de toda la gravedad y mala situación para el paciente, en estos momentos siempre me siento agradecida y me considero afortunada por caer en todo momento en manos de todos los profesionales e instituciones tan maravillosas.

Hoy estoy muy contenta, después de dos años y medio, puedo transmitir a todos los pacientes que les diagnostican cualquier tipo de enfermedad como la leucemia que sean positivos, que luchen y no pierdan las esperanzas, que confíen en sus oncólogos o médicos que les están tratando, que escuchen sólo lo que les dicen y hagan caso omiso a todo comentario ajeno. Y que vale la pena luchar y ver que eres VENCEDOR y no VENCIDO ya que esto es un gran reto para uno mismo y los de alrededor que te quieren. Lo que les quiero transmitir a los que están luchando es mucha fuerza.

Hoy por hoy, sólo acudo a la revisión del oncólogo, Dr. Francesc Cobo, quien viene a Andorra y a la del traumatólogo, el Dr. Mauro Vergara.

Gracias a todos puedo continuar apreciando, valorando y queriendo a los que hacen bien por la salud de todos.

Un abrazo,

Roser

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