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Sandra

Me llamo Sandra, tengo 25 años y he sobrevivido a un linfoma.

 

Sandra, ex-paciente de linfoma

Mi historia comenzó hace ya dos años, cuando llevaba algún tiempo encontrándome mal pero nadie le daba demasiada importancia. Después de múltiples visitas al médico y con diagnóstico de un catarro, cada vez me encontraba peor hasta que, el día de Nochebuena, el dolor en el pecho era cada vez más insoportable. Ya no podía más y decidí irme al hospital. Fue allí donde empezó todo, un ir y venir de médicos sin comprender muy bien lo que me estaba pasando.

Sandra, ex-paciente de linfoma

 

Hasta que un día llegó esa noticia para mí: "Tienes un linfoma, está muy avanzado y hay que empezar ya con el tratamiento". Era un linfoma en estadio IV, con afectación de médula ósea y un tumor en el mediastino de 11 centímetros que me había dañado el esternón. No entendía nada, todo era nuevo para mí. Pensaba que eso no me podía estar pasando a mí, que era muy joven y que nunca me había pasado nada, que no podía ser... Pero que era una pesadilla que tendría que afrontar.

Sinceramente, mi truco fue que nunca creí que me podía pasar nada, aunque  los médicos pensaban que no saldría. Aferrarme a esa idea fue lo que me hizo seguir luchando.

Empecé a meterme en blogs, a informarme acerca de la enfermedad y, en definitiva, a ver que no era la única, que había más gente que estaba pasando por ello y, más aún, que ya lo había superado. La verdad es que todo pasó mucho más deprisa de lo que me esperaba. Fue como un sueño que a veces todavía me cuesta asimilar, pero que he convertido en algo positivo, haciéndolo algo mío. Es algo que me hace especial y por lo que no ha pasado todo el mundo y que me hace sentirme orgullosa de los míos y de mí misma.

Sandra, ex-paciente de linfoma durante la enfermedad

 

Se quedaron grabados momentos, olores y sonidos en la memoria, pero hay unas frases de mis compañeras que me ayudaron mucho: No es un día más, es un día menos. Solo pensaba en que todo tendría un final y quedaría en una anécdota, y así fue.

Después de descubrir la quimioterapia (después de seis ciclos estaba agotada físicamente), la radioterapia, las pruebas, las analíticas, la incertidumbre de esperar los resultados de los pets/tacs... Después de todo eso, llegas a sentir que ya nada puede contigo y te conviertes en una pequeña "invencible".

El palo más duro fue cuando, tres meses después de comenzar esta batalla, a mi hermano de 16 años le diagnostican un tumor raro. No nos podíamos creer lo que nos estaba  pasando: era una pesadilla y él también comenzaba un duro camino de operaciones y rehabilitación. Su primera operación duró doce horas. Estábamos todos en la puerta del quirófano, hasta yo con mi gorra, que en ese momento me sentía más fuerte que nunca.

Sandra, ex-paciente de linfoma, con su hermano

 

Han pasado dos años ya y, tanto mi hermano como yo, estamos en remisión: el pelo nos ha crecido mucho más bonito, las heridas se han curado, las analíticas se han recuperado y el peso también, pero la experiencia y la madurez que nos han dado estos dos años ahí quedan.

Nunca se me olvidará el día que nos llamó la hematóloga; mi madre sólo gritaba: "Estás limpia, Sandra estás limpia", así como el día que nos informaron de que el tumor de mi hermano no estaba reactivado. Es muy duro, aunque todos intenten animarte diciendo "estas cosas pasan", yo pensaba "sí, pero la que lo estoy sufriendo soy yo". Aunque luego te das cuenta de que no, que hay mucha gente pasando por lo mismo que tú y que como dice una amiga: "no sabes lo fuerte que eres hasta que la vida te pone a prueba".

Tengo que decir que sin los míos nunca habría salido de esto. Ese calor y ese cariño que te dan los tuyos, es más fuerte que cualquier bolsa de quimioterapia. A mis padres, a mi hermano, a mis abuelos, a mis tíos, a mis amigos, a mi novio, a mi hematóloga, a todos los que estuvieron y están ahí, gracias.

Sandra, ex-paciente de linfoma, con su novio

No sé si con esto puedo ayudar a alguien pero luchad y pensad en cosas bonitas y haced eso que siempre quisisteis hacer, sonreíd y pensad que para todo hay una solución. Esto es como un videojuego donde has de ir superando las plataformas y sorteando obstáculos, haciéndote fuerte para finalmente, enfrentarte al monstruo final.

Webpage updated 03/02/2017 15:37:13