Tamara

Me llamo Tamara, tengo 29 años y soy de Vilafamés (Castellón). En julio de 2014 me dieron la noticia, tenía cáncer. Me detectaron un linfoma no Hodking. Es una de las peores noticias que puedes recibir,  en un primer momento todo tu mundo se viene abajo, tu vida y la de tus familiares cambia radicalmente pero tiene solución.

Nuestro objetivo era vencer al cáncer y por más que lloráramos no lo solucionaríamos antes, así que la actitud es muy importante. El optimismo y la alegría forman parte del tratamiento y hay que sacar las fuerzas de donde sea para conseguir ser feliz. La actitud positiva nos ha ayudado muchísimo, hemos disfrutado al máximo de los momentos buenos (porque hay muchos momentos buenos) y los no tan buenos los hemos pasado como mejor se ha podido. Con el paso del tiempo tu mente borra los malos momentos.

Mi primer contacto con la quimio fue el 18 de julio de 2014. El tratamiento que me asignaron era de 6 sesiones de quimio cada 21 días. Después de la cuarta sesión empecé a tener fuertes dolores de cabeza y fiebre. Pasamos unos días bastante angustiosos hasta que confirmaron el foco de esos síntomas.  El linfoma me había afectado el sistema nervioso central. Se consideraba una recaída y debíamos empezar otro tratamiento. ¡Volvíamos a empezar!

En este caso la quimio era un poco más dura, debía ingresar cada tres semanas y durante cinco días me suministraban la medicación. Además debían combinarlo con una quimio intratecal que iba directamente al sistema nervioso (se trataban de unos pinchazos en la espalda). Gracias a mis médicos del Hospital General de Castellón, que me cogieron el punto, el dolor era el mínimo posible. Estos nuevos ciclos estaban funcionando muy bien y cuando finalizaran me realizarían un autotrasplante de médula ósea.

En Navidad de 2014, acabé con los ciclos, me realizaron todas las pruebas y estaba limpia. Yo me encontraba fuerte y con mucho ánimo, lista para someterme a principios de febrero al autotrasplante. Empezaba a ver luz al final del túnel. Pero el cáncer todavía me tenía preparado otro obstáculo. Cinco días antes de entrar en la habitación de aislamiento, tuve una recaída. Esta noticia fue demoledora para todos, no podía volver a pasar, parecía como si no me pudiera curar nunca. Mi cuerpo aceptaba los tratamientos, eliminaba el linfoma, pero el linfoma era más fuerte y más rápido que yo y volvía a aparecer.

Fueron unos días de mucha desesperación sin saber cómo íbamos a seguir pero los profesionales que tenemos en la unidad de hematología siempre tienen un plan. El plan consistía en suministrarme un nuevo tratamiento que había salido unos meses atrás que solo afectaba a las células cancerígenas. Por tanto, los efectos secundarios eran mínimos y puedo asegurar que así fue. Me encontraba fuerte físicamente y estaba genial de ánimo. También tuvieron que combinarla con una quimio intratecal. Y el final de todo el proceso era un trasplante de médula ósea

A finales de mayo de 2015 acabé el tratamiento, me realizaron las pruebas y estaba limpia. Empezaba la carrera final. El 30 de junio de 2015 me realizaron un trasplante de médula haploidéntico. El donante fue mi hermano con un 50% de compatibilidad. Estuve 24 días de aislamiento con mi madre en la Fe de Valencia. Fueron unos días duros porque no puedes estar con tu familia, no puedes salir de la habitación. Pero eso era parte de mi recuperación. También me trasladé casi tres meses a vivir a Valencia (yo soy de Vilafamés, un pueblo de Castellón), así estaba más cerca del hospital para las visitas.

Fueron días duros porque echaba mucho de menos a mi familia. Pero después de casi 10 meses del trasplante, todo ha valido la pena y todo, por muy duro que parezca, pasa. Me encuentro fenomenal, ¡he vuelto a nacer! Ya empiezo a hacer una vida normal, voy a las visitas una vez al mes, y todo  está saliendo genial. Ha sido una etapa muy dura y todavía me queda mucho camino por delante pero con el apoyo de mi familia es todo más fácil. Yo he vivido con cáncer pero no he dejado nunca que el miedo dominara mi vida.

Hay muchos avances médicos y el cáncer no significa muerte. Es una enfermedad durante un periodo de nuestra vida que tiene tratamiento y te curas. Disfrutas mucho más de los momentos que te ofrece la vida, te ayuda a conocerte mejor. Yo soy más fuerte de lo que nunca hubiera podido imaginar y tengo una familia llena de luchadores que son una piña para lo bueno y para lo malo.  Ahora mis prioridades son muy claras y doy importancia a las cosas verdaderamente importantes.

Quiero aprovechar para agradecer a toda la planta de hematología y hospital de día  del Hospital General de Castellón (auxiliares, enfermeros, médicos…) por cuidarnos tanto y hacer que nuestras estancias fueran lo más agradables posibles, así como a los profesionales de la Fe de Valencia por conseguir que vuelva a realizar los planes que he soñado.

También quiero dar las gracias a mi familia, sobre todo a mis padres y hermanos, por acompañarme siempre y hacer que los momentos duros fueran más fáciles. Por supuesto que no me olvido de mi novio, por quererme tanto, pensar siempre positivo y acompañarme en todo este viaje. Sé seguro que todo lo que hemos vivido la vida nos lo recompensará.

A todos los luchadores, todo pasa y por más negro que lo veamos siempre al final aparece la luz. No dejéis que la enfermedad os quite las ganas de vivir. Hay que ser fuerte y siempre con mucha paciencia todo se consigue. ¡Yo lo estoy consiguiendo! ¡Mucho ánimo a todos!

Webpage updated 09/01/2016 16:03:15