Vanesa

“¡Ya tengo donante! Estoy tan contenta que me gustaría contar mi historia para que la gente que esté en mi misma situación sepa que sí se puede y que hay que luchar.

Me llamo Vanesa, tengo 37 años y soy de un pueblecito de Lleida que se llama Corbins. Tengo un niño de 7 años. En principio tenía que ser hijo único. Digo “en principio” porqué a finales de septiembre del año pasado nos enteramos de que estaba de nuevo embarazada. Fue un duro golpe porque no entraba en nuestros planes. Decidimos tirar para adelante con el embarazo y desde el principio fue un embarazo complicado. Sufrí muchas anemias y demás complicaciones. Yo era de una mútua privada y no se me portaron muy bien así que decidí pasarme a la sanidad pública. Fue el mayor acierto de mi vida. Desde enero me empezaron a llevar los hematólogos del Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Lleida. Me dijeron que me pasaban a ARO (alto riesgo obstétrico) y, desde entonces, cada 15 días me hacían visitas y analíticas, bolsas de hierro incluidas. Yo estaba feliz por el trato y las atenciones que recibía por parte del equipo de ginecología y del de hematología.

A principios de abril de este año, en una de mis visitas con mi hematólogo, el Dr. Toni García Guinón (un diez como persona), me dijo que en la analítica había salido algo alterado que no le gustaba. Me pidió que estuviese tranquila, que a lo mejor era por el embarazo, y que probaríamos unos días con inyecciones de vitamina B12 a ver qué tal. Estaba en la semana 32 de gestación.

A la semana siguiente repetimos la analítica y la alteración seguía allí así que decidió que lo mejor era hacerme una punción medular para descartar que fuese leucemia. Cuando oímos esa palabra mi marido y yo no nos lo podíamos creer. ¿Leucemia? ¿A mí? ¿Por qué?

En la semana 33 de gestación, un miércoles, me hicieron el aspirado. Incluso el ginecólogo quiso estar presente para hacerme compañía. El mismo viernes me dieron los resultados: era leucemia mieloide aguda. En ese momento me inundaron las preguntas: ¿qué pasaba con mi hijo?, ¿qué pasaría a partir de ese momento? Todo eran dudas y miedo, mucho miedo. Por suerte el equipo que hay en el HUAV es excepcional. Ya se habían coordinado los hematólogos con los ginecólogos y los pediatras. Todos estaban al corriente de mi situación. Me dijeron que no había ningún peligro para el niño, que podía nacer perfectamente y que tenía que ser lo más rápido posible porqué mi leucemia estaba en fase asintomática (era el principio de la enfermedad). Me explicaron que gracias a mi embarazo la habían detectado en el momento en que se produjo. Mi niño, el que no esperábamos, me había salvado de que la cosa fuese peor.

Al martes siguiente, en la semana 34 de gestación, me ingresaban para inducirme el parto y al cabo de dos días, el jueves 28 de abril, nacía mi pequeño Martí por parto natural. Fue muy emocionante, todos llorando en la sala de partos (no era para menos). Solo estuvo 3 días en la unidad neonatal (era un superviviente nato) y el mismo domingo nos dieron el alta a los dos para que pasásemos juntos unos días.

El martes siguiente 3 de mayo yo ingresaba para empezar con el tratamiento. Eso ha sido lo más duro que he tenido que soportar en la vida. No se puede explicar con palabras. Recién parida, tener a tu niño 5 días contigo y que no lo puedas ver en un mes. Allí aguanté como una jabata, salí 15 días de permiso y otro mes más para consolidación. Cuando estas allí metida solo piensas en tus hijos, y son ellos los que te hacen luchar, seguir adelante sí o sí.

Ahora estoy haciendo una segunda consolidación, estoy limpia pero quieren asegurarse de que llegue bien al trasplante de médula ósea. Y… ¡¡¡sí!!! Tengo un donante anónimo compatible (mi hermano no lo era) y el 26 de septiembre ingreso en el Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona para la lucha final!!!

Es duro, muy duro, pero hay que echarle valor a la vida. Mi marido dice que soy una imparable, que pocas personas aguantarían como yo. Mi hijo ha cumplido 4 meses y solo he podido disfrutar de él un mes y medio. Eso para una madre es muy duro pero quiero deciros que sí se puede!! Que por ellos aguantas lo que haga falta y que este camino tiene un final y dentro de un tiempo nos reiremos de ello.

Esta vez al mayor, Adrià, lo dejan venir a verme cada martes (cada día cuenta cuánto falta para el siguiente martes, jeje). En una semana saldré y voy a cargar pilas para la recta final, la más dura pero la más importante de todas! Barcelona nos espera y estoy feliz, muy feliz y agradecida por el gesto altruista de tantos donantes que como el mío nos dan a mí y a otras personas VIDA.

Esta es mi lucha personal, no más importante que la de otros luchador@s que, como yo, siguen dándole guerra a esta enfermedad que espero que en unos años sea una simple anécdota.

Gracias a vuestra Fundación por la labor tan importante que hacéis. Hay mucha desinformación sobre la leucemia y sobre el donar médula, seguid así. ¡¡SOMOS IMPARABLES!!”

Vanesa

Webpage updated 09/15/2016 16:54:33