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Ángel Manuel

Cuando a mi hermano le diagnosticaron esta maldita enfermedad, todo se nos hizo un mundo, ya que afortunadamente en la familia no habíamos pasado por ninguna enfermedad de este tipo o similar. Nos comentaron que era difícil encontrar un donante de médula y que las pruebas se realizarían a la familia directa (padres y hermanos) y si ninguno fuera compatible, ya tirarían del banco de donantes.

Pero bendito fue el día en el que nos llamaron tras hacernos las pruebas (que simplemente es una pequeña extracción de sangre) y nos comentaron que tanto mi padre, mi hermano pequeño y yo éramos compatibles y que seguramente sería yo por tener el mismo grupo sanguíneo.

Al principio te entran algunos miedos de cómo será el trasplante, de donde te extraen la medula, etc., pero eso sólo pasa por la cabeza durante unos segundos, ya que pensar que puedes devolver la vida a tu hermano o a cualquier persona con un simple gesto como donar médula, solo piensas en que llegue el día y que hagan lo que tengan que hacer. Gracias al gran equipo de médicos y departamento de oncología del Hospital Reina Sofía de Córdoba, nos explicaron todo punto por punto, los pros y los contras y te das cuenta que al final es menos de lo que en principio piensas.

Una vez ya en el quirófano, me pusieron anestesia y me dijeron cuenta hasta 10 y recuerdo que me quedé en el 3, no recuerdo el 4. Según me comentó el doctor que me operó, me realizaron 8 incisiones en la zona lumbar y de ahí me extrajeron las células necesarias para donárselas a mi hermano. Normalmente sacan 750 ml, pero que como de mi cuerpo salía bien, decidieron sacar un poco más (995 ml) porque mejor que sobre a que falte.

Yo no recuerdo nada, simplemente que al rato me desperté con un ligero dolor en la zona lumbar (parecido a cuando te das algún golpe o te caes de culo) y me duró 3-4 días. 15 días de baja por prescripción médica, pero en una semana ya estaba haciendo vida normal y deporte.

Después todo fue rodado, empezaron a subir los niveles por encima de 500 (valor límite para pensar que la médula ha prendido sola) y poco a poco empezó la mejoría.

7 años después desde el trasplante, él hace una vida completamente normal (e incluso llegaría a decir que está mejor que antes) y yo puedo disfrutar junto a él de nuestro deporte favorito, el ciclismo.

Desde aquí animo a todo el mundo a que pasen a formar parte del banco de donantes. Tan simple como una extracción de sangre (igual que la que te realizan cuando te sacan sangre para un reconocimiento médico).

PD: Si de nuevo fuera afortunado de poder donar médula y devolver la vida a cualquier otra persona, no lo dudaría ni un sólo segundo.

Saludos.

Página web actualizada 02/03/2017 15:37:16