Antonia

"Hola, me llamo Antonia y soy ex-paciente de leucemia. Justo este año es mi aniversario: hago 20 años del trasplante.

Mi historia empieza en octubre de 1991 cuando me aparecieron unos ganglios inflamados en el cuello. Pensé que eran por un gran constipado y tos que tenía, también pensé en alguna muela y en la dieta hipocalórica y en un montón de cosas más. Finalmente mi constipado se convirtió en una casi bronquitis y me atiborré de antibiótico (¡me auto-mediqué!).

Por fin, decidí ir al dentista pues ya me dolían las encías y me costaba masticar. La dentista me revisó y me dijo que no tenía caries y que lo de la encía no lo veía nada claro. Me recomendó visitar al médico de cabecera, es más, me hizo prometer que iría lo más pronto posible y me habló de la mononucleosis.

Antonia, ex-paciente de leucemia, dos meses antes de ser diagnosticada

Antonia, dos meses antes de ser diagnosticada de leucemia aguda.

En dos días fui al medico y entonces saltó la chispa ya que, cuando me visitó, me dijo que hacía más de un mes que tenía los ganglios inflamados y que tenía que haber ido antes pues podía ser una mononucleosis, una leucosis y ya no recuerdo nada más de lo que dijo que podía ser pues al oír leucosis me bloqueé. Me mandó una analítica y, al salir de la consulta, me desmayé.

Entonces llegaron mi hermano y mi cuñada porque teníamos que ir al cine y, como tardábamos, pasaron por el ambulatorio. Mi cuñada insistió en que fuera a urgencias y decía que en el estado en que me encontraba sería eterno esperar la analítica 12 o 14 días (entre hacerla y visitarme) y fuimos para urgencias.

Cuando llegamos, ella me sentó en una silla de ruedas y se encargó de que me atendieran lo antes posible. Me hicieron analíticas y preguntas y más preguntas y me palparon. La analítica reveló una anemia importante y dijeron que convendría repetirla el lunes, entonces era viernes, y que también me visitaría un médico de medicina interna con el resultado. El doctor me hizo una exploración y otra petición de analítica urgente. Cuando me volvió a visitar, me dijo que teníamos que hacer una biopsia del ganglio y que fuera al día siguiente.

Cual fue mi sorpresa cuando me dijo que prefería hacerme otra prueba y que me la haría un hematólogo, era un mielograma. Eso ya me dio mala espina. Me dijo que en unos días me dirían algo. Y esa misma tarde me llamaron para decirme que tenía que ir al hospital al día siguiente, pues me tenían que ingresar. Tenía una alteración en los glóbulos blancos, no me dejó nada claro lo que era pero yo ya me lo imaginé.

Me ingresaron el 20 de noviembre de 1991 y, al día siguiente, empecé la quimio. No remití totalmente en el primer ciclo, me lo tuvieron que repetir, y después ya quedé en remisión completa.

Me dijeron que era una  LAM 5 B, así se llamaba mi leucemia (leucemia mieloide aguda).

Antonia, ex-paciente de leucemia, en la cámara de aislamiento

En la cámara de aislamiento

Hice los otros dos tratamientos que tocaban, los médicos me decían que todo marchaba muy bien pues no tenía grandes complicaciones, no tenía casi ni pequeñas.

Antes de terminar el último ciclo, empezaron las pruebas de compatibilidad con mis dos herman@s y resultó que mi hermano era histocompatible. Me dejaron tres meses de descanso antes del trasplante de médula ósea.

Ingresé en el Hospital Clínic de Barcelona el 9 de julio y me realizaron cuatro sesiones de radioterapia y luego quimioterapia. El día 16 se procedió al trasplante.

Antonia, ex-paciente de leucemia, con su hermano

En la cámara de aislamiento con mi hermano

La verdad es que todo fue muy bien, sólo un pequeño cuadro febril y un poco de eritema sospechoso de la Enfermedad de Injerto contra el Huésped (EICH). Sí que tengo que decir que las náuseas me acompañaron en todo el proceso pero por lo demás todo fue "bien", incluso no tuve ningún reingreso. Después de 41 días salí del Clínic.

Me hacían seguimiento, cada vez más espaciado, y en una de las analíticas me detectaron el virus de la hepatitis C. Para mí era una 'minimez' comparado con lo anterior, pero con los años las transas fueron aumentando y a los 15 años del trasplante me sometí al tratamiento de interferón y ribabirina. Y también me salí airosa y remití completamente.

Quisiera decirle a todo el mundo que se encuentra en esta situación o similar, que no se hunda, que se puede salir, que si no puede que pida ayuda, y que sean optimistas.

Yo sé que me ayudo mucho la gente que me rodeaba. El apoyo de todo el mundo fue muy, muy grande. Me sentía muy protegida, tanto que estaba segura que ganaría la batalla.

Antonia 20 meses después del trasplante

Mi luna de miel, 20 meses después del trasplante

Y si tú estás en esta situación piensa siempre que te saldrás porque, si lo piensas, así será.

GRACIAS a TODOS por TODO. No quiero nombrar a nadie pues sería una lista IMMENSA".

Antonia

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Página web actualizada 06/12/2016 18:17:40