Carmen

Carmen donó médula ósea para un paciente español y nos escribió estas palabras sobre su experiencia:

"Es un placer para mí poder contar la experiencia que viví, es imposible expresar lo que sentí en una sola frase. Todo empezó cuando en julio recibo una llamada del REDMO diciéndome que había un paciente con el que yo era compatible y necesitaban que hiciese una donación de médula. No fue que me sorprendiese ese hecho, pues por algo soy donante, sino el hecho de que fuese justo un año después de que también alguien altruistamente se la donase a mi pareja. ¡Qué coincidencia! Pensé. No lo dudé un momento y me fui hasta el centro de trasfusión a hacerme las pruebas necesarias; me dijeron que en un mes y poco me volverían a llamar.

Esperé tranquilamente hasta que me volvieron a llamar para organizarlo todo, ahí si empecé a ponerme nerviosa, pues nosotros habíamos vivido todo desde el otro lado; pero confiaba en lo que me decían los doctores.

Ya lo teníamos todo preparado cuando tuve la desgracia de resfriarme, era un simple resfriado para mí, pero sabía que a esa persona le podía hacer mucho daño, así que se lo comuniqué a las doctoras, que acordaron aplazar la donación, ahí sí me vine abajo, pues no sabía si el paciente estaba ya preparándose para el trasplante o si había avisado a tiempo.

Por fin llegó el día de la donación, yo iba muy tranquila, un poco agobiada por los efectos del Neupogen, pero con la idea de que cuando terminase todo se acababa, y era por una buena causa; pero llegó el problema de mis venas, veía que no salía la sangre y a los enfermeros que sólo estaban alrededor de la máquina, yo no sabía qué ocurría exactamente; pero sí sabía lo que pasaba por mi cabeza y era un pánico tremendo. Solo el pensar que esta persona estaba esperando y por un problema mío no iba a poder ser ese trasplante... Y fue entonces cuando me propusieron la posibilidad de ponerme un catéter con dos vías. Al principio y de una forma egoísta por mi parte lo dudé muchísimo, pues el pánico se apoderó de mí, pero luego recordé de nuevo esa criatura que no tenía culpa de mi miedo y se jugaba la vida; y les dije "haced lo que queráis, todo sea por el paciente".

La satisfacción fue enorme cuando por fin se acabó todo y vi que la bolsita con las células salía de camino a su destino, de ahí en adelante ya conocíamos cual era todo el proceso, pues fue el que vivimos hacía año y medio.

En realidad pienso que el homenaje se lo deberían de hacer a los pacientes pues son realmente los que se lo merecen, son los fuertes, los luchadores, y los que sufren con todo, nosotros solo somos un punto más en ese largo camino que recorren, o por lo menos así lo pienso como donante, pero sin embargo estaremos agradecidos de por vida con esa persona que se la donó a mi pareja.

Cómo son las cosas, un hecho que para mí fue insignificante hacerlo, pues no me supuso más que unas horas de malestar, el que lo hiciera otra persona para él fue algo muy importante, pues gracias a eso puede estar hoy aquí conmigo.

También dar gracias a la Fundación Carreras, pues sin vosotros nada de esto podría suceder; y sólo decir que si me lo pidiesen de nuevo, lo volvería a hacer encantada, todo sea por el paciente que lo necesita.

¿Quién no lo haría? Si hay una sola persona que diga que no, que se ponga en la otra parte, en la del paciente que desde que le diagnostican la enfermedad está luchando contra ella y sabe que solo esa persona que dice que no es la única que le puede ayudar. A mí no me gustaría, como creo que a nadie, así que, ¿por qué no?"

Página web actualizada 09/12/2016 14:04:49