El Dr. Andreas Rosenwald, experto en diagnóstico y etiopatogénesis de los linfomas, visita el Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras

"A medida que iremos sabiendo más y más cosas de las bases genéticas y de otros aspectos de la patogénesis de los linfomas, podremos establecer fármacos más precisos y menos tóxicos, más orientados a la biología, que tengan menos efectos secundarios en comparación con la quimioterapia estándar."

Tuvimos el gran placer de recibir el Dr. Andreas Rosenwald en el Campus Germans Trias i Pujol del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras.

El Dr. Rosenwald hizo una conferencia en nuestro centro con el título El amplio espectro molecular y clínico de los linfomas foliculares.

El Dr. Rosenwald es hematopatólogo y, desde septiembre de 2009, el director del Instituto de Patología de la Universidad de Würzburg (Alemania). Tras iniciar su carrera científica en el Instituto de Patología de Würzburg, se dedicó a la investigación durante cuatro años en el National Cancer Institute de Bethesda (EE.UU.).

Su principal ámbito de investigación se centra en el hematopatología, que es la rama de la patología que se dedica al estudio y el diagnóstico de los tejidos afectados por enfermedades hematológicas. Las enfermedades en las que centra tanto el diagnóstico como la investigación son los linfomas.

Cuando no trabaja, al Dr. Rosenwald le gustan los deportes, la lectura, la arqueología y la historia de la Grecia antigua.

Hoy hemos querido hablar con el Dr. Rosenwald para preguntarle cuáles son los retos futuros de la investigación en su ámbito de especialización.

● Dr. Rosenwald, usted goza de reconocimiento internacional en el campo de los linfomas en cuanto al diagnóstico y la etiopatogénesis (mecanismos que conducen al desarrollo de una enfermedad). Actualmente, ¿cómo podemos detectar un linfoma?

A menudo los linfomas se desarrollan en ganglios linfáticos aumentados que no se hacen más pequeños después del tratamiento inicial (por ejemplo, tratamiento con antibióticos). Si hay sospechas de linfoma, usualmente se extirpa quirúrgicamente el ganglio linfático aumentado y se envía a un patólogo experto en hematopatología. El hematopatólogo utiliza técnicas histológicas, inmunofenotípicas (anticuerpos) y genéticas para llegar al diagnóstico final de linfoma. Es importante determinar el subtipo exacto de linfoma, porque los tratamientos para cada uno son diferentes.

● ¿Los tratamientos de los linfomas van cambiando de acuerdo con los avances actuales de los conocimientos sobre su etiopatogénesis? ¿Son diferentes según el tipo de linfoma?

Definitivamente. Aunque la quimioterapia multivalente aún es la columna vertebral del tratamiento de los linfomas agresivos, la incorporación de inmunoterapia (por ejemplo, mediante la utilización de anticuerpos) ha mejorado significativamente la supervivencia de los pacientes de linfoma. En el caso de los linfomas de crecimiento más lento, salen estrategias para evitar del todo la quimioterapia y utilizar fármacos más "orientados a la biología" los cuales inhiben determinadas vías de señalización que se activan de manera aberrante en estos linfomas.

● De acuerdo con sus estudios, ¿qué mecanismos conducen al desarrollo de una enfermedad, en este caso un linfoma?

Los linfomas, como la mayoría de cánceres, se presentan por causa de una acumulación gradual de alteraciones genéticas en el genoma de las células tumorales que produce una ventaja de crecimiento en comparación con las células vecinas sanas. En los linfomas, hay subtipos asociados a fenómenos genéticos frecuentes –por ejemplo, prácticamente todos los linfomas de Burkitt, un subtipo muy agresivo de los linfomas de células B, llevan una translocación de uno de los oncogenes más bien conocidos (el oncogén MYC) en las células tumorales que resulta en su proliferación anormalmente elevada–. La detección de esta alteración genética en las células tumorales es parte del proceso de diagnóstico en este subtipo de linfoma.

● ¿Qué progresos se han hecho en los últimos años en esta enfermedad?

Con la mejora de los enfoques basados ​​en la inmunoquimioterapia para muchos subtipos de linfomas, en los últimos 10-15 años hemos podido mejorar significativamente la supervivencia de los pacientes. En algunos subtipos de linfomas, ahora la tasa de curación es relativamente alta (por ejemplo, el linfoma de Hodgkin, los linfomas B difusos de células grandes). Hay linfomas que son incurables, pero crecen lentamente y ahora los podemos convertir en "enfermedades crónicas". Sin embargo, todavía hay linfomas (por ejemplo, los linfomas de célula T) que tienen un mal pronóstico y será necesario que sepamos mucho más de la patogénesis de estas enfermedades para poder hacer progresos en este campo y mejorar la supervivencia de los pacientes.

● En la conferencia que hizo en el IJC habló del linfoma folicular, que es el linfoma no Hodgkin indolente más común. ¿Qué sabemos hoy de este subtipo de linfoma?

Es uno de los subtipos de linfoma que, con terapias modernas y más orientadas biológicamente, podemos convertir en "enfermedades crónicas". Hay pacientes que viven 20 o 25 años con este subtipo de linfoma. Sin embargo, algunos pacientes con linfoma folicular pueden presentar una rápida progresión hacia un tipo agresivo de linfoma y debemos tener más conocimientos sobre las bases subyacentes de estos casos. Por otra parte, hemos aprendido que hay formas muy indolentes de linfoma folicular que puede que no requieran ningún tratamiento en absoluto. A estos pacientes se les puede ahorrar la quimioterapia con todos los efectos secundarios que conocemos tan bien.

● ¿Hacia dónde se encamina la investigación sobre este tipo de enfermedad de la sangre?

A medida que iremos sabiendo más y más cosas de las bases genéticas y de otros aspectos de la patogénesis de los linfomas, podremos establecer fármacos más precisos y menos tóxicos, más orientados a la biología, que tengan menos efectos secundarios en comparación con la quimioterapia estándar. Sin embargo, también tenemos que saber más de otros aspectos de la patogénesis de los linfomas; por ejemplo, los cambios epigenéticos y de la interacción de las células tumorales con las células fisiológicas de nuestro sistema inmunológico.

● La Fundación Josep Carreras ha constituido un centro de investigación específicamente para la leucemia y otras enfermedades hematológicas malignas, el IJC. ¿Qué repercusiones le parece que tendrá esto, tanto para la ciencia médica como para la sociedad en general?

Las enfermedades hematológicas siempre han estado en primera línea de la investigación sobre el cáncer en general; ahora se estudian en otros tipos de cáncer muchos aspectos que inicialmente fueron identificados en los cánceres hematológicos. Durante mi visita al IJC me impresionó mucho la alta calidad de la investigación que se lleva a cabo. No hay ninguna duda de que las nuevas instalaciones de investigación que inaugurarán en 2017, darán un buen empujón a las tareas de investigación en este centro tan bien situado en Badalona (¡me encantaría trabajar en un “ambiente” tan fantástico!). Por tanto, no sólo la investigación sobre los linfomas y la leucemia, sino también toda la sociedad, se beneficiarán de los enormes esfuerzos que se están llevando a cabo en el IJC.

Página web actualizada 30/12/2016 09:08:39