El testimonio de Josep Carreras

Apreciad@s amig@s,

Uno de los objetivos más importantes en mi vida es hacer todo lo posible, todo lo que esté en mis manos para conseguir que la leucemia sea curable para todos y en todos los casos.

En 1987, cuando me encontraba en la plenitud de mi vida la leucemia se cruzó en mi camino. Como para cualquiera, fue un golpe muy duro y el primer momento fue muy difícil de aceptar. Pensé sin embargo que, si había una posibilidad entre un millón de superarlo, ésa era la mía. Independientemente del tratamiento médico, creo que es muy importante para los pacientes intentar tener una actitud positiva ante la enfermedad. En mi caso, estoy convencido que esta actitud, un extraordinario equipo médico junto a la entrega e incansable apoyo de mi familia fueron las claves de mi recuperación.

Una vez superada la enfermedad, en 1988 inicié el proyecto de la Fundación contra la leucemia que lleva mi nombre. Me sentí en deuda con la sociedad y con la ciencia y con ello intentaba devolver todas estas muestras de afecto y todo el apoyo que recibí durante el proceso de mi enfermedad.

Evidentemente, la Fundación ha contribuido en gran medida a dar sentido a mi vida como ser humano. Intentar ayudar a los enfermos que tienen que vivir hoy en la difícil situación en que yo estuve hace años, es un compromiso. He tenido la suerte de poder ofrecer recitales benéficos para captar fondos para nuestra causa y me es muy gratificante implicarme en el día a día de la gestión de nuestra institución. 

¿Y las demás prioridades? Pues son como las de muchas otras personas. Mi gran ilusión eran, y siguen siendo, mis hijos, mis nietos y los demás miembros de mi familia, mis amigos y evidentemente mi profesión. Cuando uno atraviesa una situación tan severa como es luchar contra una leucemia, las prioridades de la vida cambian y valoramos más qué es lo verdaderamente importante en nuestras vidas.

Josep Carreras

Página web actualizada 04/12/2016 15:07:39