Fátima

Fátima

"Soy Fátima, una paciente de linfoma T periférico. Hace casi dos años que me diagnosticaron esta enfermedad y que comenzamos esta guerra que jamás pensábamos que nos tocaría librar.

A veces uno sabe estar agradecido también ante la desgracia a la vida. Me explico: la esperanza se hace tragedia y la tragedia se hace esperanza en ese extraño juego del destino y sus pequeños ángeles que parecen reservarnos un misterioso camino para enseñarnos a saborear mejor la vida. Todo empezó con un accidente de tráfico cuyas lesiones cervicales condujeron al hallazgo de una de mis adenopatías, que no habían manifestado ningún síntoma hasta ese momento. Fue extraño sobrevivir sin ningún tipo de secuela a aquel aparatoso accidente, pero yo pienso que fue la llave que me introdujo en esta historia a tiempo para plantarle cara.

A partir de ahí la vida, que en un principio se nos vino encima, abrió en mí un período en el que se mezclaban los días grises de batalla con los tratamientos y también el maravilloso universo de personas y situaciones que han hecho de él un tiempo que jamás desecharé de mi historia. Hay quien ha luchado conmigo desde el optimismo por apreciar hasta la más mínima tontería que pudiera sucederme cualquier día, hay quien se perdió en la trágica connotación que siempre trae consigo este episodio y aún no ha sido capaz de salir... Y hay quien aparece con una piruleta en el momento más oportuno para alegrarte la mañana después de mucho tiempo para contagiarte de su alegría cotidiana. Porque esa ha sido una de mis grandes ayudas, sentirme partícipe de la normalidad a mi alrededor, más que focalizar nuestras conversaciones en el avatar de la enfermedad y sus difíciles peculiaridades.

Yo prefiero transformar las lágrimas en risas. Mi marido y yo aún comentamos con sorna la posibilidad de ingresar en el libro Guiness de los récords, por el número de veces -tres- que tuvimos que anular la celebración de nuestra boda. Al final optamos por casarnos ante un juez por la vía rápida y, aún así, cuando todo estaba previsto tuve que ingresar un día antes para reponerme de uno de los tratamientos. La pobre juez se puso a nuestra disposición para casarnos en cualquier fecha una vez me hubiera repuesto. Con todo, sin que apenas hubiéramos planeado nada, hicimos una sencilla fiesta que nuestros amigos prepararon como sorpresa.

Después de un autotransplante recaí y, ahora ya sí, parece que con suerte (otra vez la suerte, pues sólo tengo un hermano que resultó compatible) pude recibir un transplante alogénico hace ya siete meses. Y aquí sigo. Reponiéndome y recuperando poco a poco todas aquellas cosas cotidianas que durante ese tiempo tuve que aparcar para ocuparme de la única tarea que tenía en ese momento: luchar para vivir.

Así que ánimo a todo el mundo. No sé cómo será mi futuro, pero vivir con pasión lo que te deje el presente abrirá muchas puertas para mirar el futuro con mucha más fe. Que la incertidumbre por lo que pueda pasar no manche la belleza, que la hay, en los días de lucha.

Un abrazo a todos los que estáis en esta situación".

Fátima

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Página web actualizada 03/12/2016 22:38:43