Homenatge a Lucía

Lucía, la mejor madre del mundo. No superó la leucemia que padecía. Siempre permanecerá en mi vida, en mi alma y en mi corazón.

"A día de hoy y, tras algo más de cuatro años desde el fallecimiento de mi madre, aún no soy capaz de ver sus fotos sin derramar una lágrima. Sin embargo, me he decidido a publicar mi experiencia, por una buena causa. Es importante concienciar al mundo de que, lo que les pasa a los demás, también te puede pasar a ti.

Y que, sin la ayuda de personas solidarias y Fundaciones como la de Josep Carreras, mucha gente seguirá muriendo. Por poner un ejemplo, en algunos casos, una simple donación de sangre realizada por el método de la aféresis en un tiempo de pocas horas (3 o 4)  puede permitir salvar la vida de un enfermo de leucemia.

Aquí la podéis ver en la boda de mi hermana, antes de enfermar, con mi padre, que también nos dejó hace unos meses por cáncer de pulmón.

 Lucía y su marido, los padres de Laura

Al principio, el diagnóstico no fue claro. Ella se empezó a encontrar mal progresivamente. Estaba cansada, le dolían las piernas, perdió el apetito, tenía episodios de fiebre y los análisis no salían bien. Pero en la primera aspiración y biopsia de la médula ósea, no se veía claro. Fue en la segunda cuando salió a flote lo que realmente tenía. Mi padre me llamó a la empresa para comentármelo. No se me olvidará nunca el momento. El pobre no podía ni vocalizar. Yo estaba en el despacho de mi empresa y casi me desmayo de la impresión que me causó.

El hematólogo le diagnosticó leucemia mieloide aguda (LMA), un cáncer de la sangre y la médula ósea.  Su única curación era el trasplante, pero al no encontrar ningún donante compatible en la familia, le hicieron un autotrasplante. No pudo superar la enfermedad. Para mi familia fue un golpe muy duro. Quizás el mayor que he recibido en mi vida. Sin embargo, ella lo encajó con una fortaleza y ánimo digno de admiración. Nunca, jamás, perdió la sonrisa, y el espíritu de lucha.

Hace poco ha sido mi santo y mi cumpleaños, y ella ya no me podrá felicitar más. Qué pena que no esté aquí ya, para abrazarla, darle un beso y devolverle todo el amor y el cariño que siempre me dio.

Lucía con María, su nieta

Mi madre Lucía con su nieta María (mi sobrina)

Recuerdo con exactitud el día que nos dejó. Si algo aprendí en aquel duro momento es que, lamentablemente, es una enfermedad que aparece sin avisar. La vida se acaba para todos y tiene un fin. Y, por tanto, la salud hay que cuidarla y tomarla en serio, porque es lo más importante, aunque a veces no seamos conscientes.

Ahora siento la necesidad de AGRADECER a las personas del hospital (pacientes, médicos, enfermeras, etc.) todo el cariño, tiempo, ayuda y afecto que me dieron en el momento en el que lo necesité. No siempre sabes transmitirlo o demostrarlo, y aunque digas GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, una y otra vez, siempre te quedas con la sensación de que no haces lo suficiente para mostrar tu gratitud.

Y como agradecer es acordarse y corresponder con amor y prontitud por algo que has recibido, sólo espero estar ayudando y correspondiendo con mi pequeña aportación a la Fundación Carreras, a alguna persona que estuvo a mi lado cuando me hizo falta y a todas aquellas que ahora están o estarán atravesando la enfermedad. Mi madre estuvo ingresada en un Hospital de Madrid durante años, pero la Fundación nos apoyó moralmente, nos resolvió muchas dudas y nos animó a no perder la esperanza. Yo ahora colaboro con ellos y me siento feliz al saber que estoy contribuyendo a financiar proyectos de investigación científica para que algún día la leucemia se pueda vencer y curar.

Mucho ánimo a todos aquellos que estéis atravesando esta dura enfermedad. Tengo una prima con Linfoma y, desde aquí, le mando también un fuerte abrazo y toda mi ayuda. Cuando has sufrido mucho en tu vida, empiezas a apreciar mucho más lo que tienes y aprendes a vivir cada minuto como si fuera el último.

He atravesado etapas de negación, incredulidad, resentimiento, rabia, miedo y resignación. Ahora estoy serena, pero echo mucho de menos a mis padres. A veces me gusta pensar que estoy viviendo un sueño y que, al despertar, todo volverá a ser como antes. Los que tengáis la suerte de tener aún padres, intentad disfrutar de ellos al máximo y demostradles vuestro amor, cariño, afecto y respeto todos y cada uno de los días. Cuando nos dejan, el vacío que nos deja en enorme y no se puede llenar con nada.

Un beso para todos los pacientes, ex-pacientes, cuidadores, familiares, amigos y personal médico/sanitario."

Laura

Página web actualizada 08/12/2016 00:58:19