Isaura

Isaura, ex-paciente de Linfoma, ahora 

Me llamo Isaura y tengo 19 años. Hace un año, con 18 años, me diagnosticaron un Linfoma de Hodgkin.

Empezó todo un día de julio, a finales de mes. Me desperté y aún no sé por qué, pasé mi mano por el pecho. Notaba algo extraño, algo diferente. Para comparar, pase mi mano por el pecho de mi hermana y efectivamente, ella no lo tenía. Una especie de bulto. Me fui directamente al médico. Allí, me descubrieron otro y mucho más grande en el cuello. El médico me envió muy rápido a urgencias. Era tan inocente, que aquello que vio tan claro el médico yo no lo entendía. Horas y horas en urgencias, pero nada. Fue en Medicina Interna cuando empezamos a descartar y también a entender. Un gran médico, al cual le debo la vida, me dijo:

- Yo no me voy de vacaciones sin saber finalmente, lo que tienes.

Y así fue. De hoy para mañana me envió a quirófano para una biopsia; el momento más doloroso de toda la enfermedad. Pero aquella muestra de tejido, fue, la que me dio el resultado: Linfoma de Hodgkin en estadio II.

Palabras de una doctora que momentos antes me había hecho millones de preguntas, que sentada junto a mi madre y mi padre ya no sabíamos cómo contestar. Preguntas que cada vez tenían menos sentido... y yo, inocente, sin entender nada. Hasta que oí las palabras, ordenadas pero sucias: enfermedad maligna. ¿Me iba a morir? Tratamiento: quimioterapia. Mi mundo se fue y sentada en la camilla de la consulta, mi mundo se hizo blanco. Un espacio interminable en el que había mucha luz, y poco a poco, se me aproximaba mi imagen. Mi imagen sin cabello. Era yo: enferma de cáncer.

Fue desastroso. Mi madre no aparentaba tener consuelo. Mi padre no abría boca. Mi hermana, pasó de ser una común adolescente a verse dentro de la vida misma. Mi novio sin entender cómo podía ser. Mis amigas... mis abuelos... mi familia...

Isaura, ex-paciente de linfoma, con su novio

Isaura con su novio

Llegó el momento de cortarme el pelo, de afrontar aquello que venía. Las ganas sobraban y la meta clara: vivir. No había en mi mente, la palabra "muerte". Eso y todo mi alrededor fue lo que me ayudó a superar todas las pruebas.

Todo lo que ves en la tele, en la calle... y dices: que triste... Algún día te pasa y te das cuenta, de que ganas más de lo que pierdes. Gané: todo lo que tengo ahora. Perdí: todo aquello que necesitaba perder, para ser feliz.

Entre canciones, fotos y lágrimas recuerdo estos seis meses, estas doce quimios que me han cambiado la vida. Que me han enseñado a vivir, a valorarme, a amar a los demás, a menospreciar las tonterías que acostumbramos a llamar problemas serios. Somos personas; sólo con nacer ya empezamos a morir. Antes o después. De una manera o de otra. Pero vivo, estoy viva y por eso enfermé, como puedo volver a recaer. ¿Y...? Conocí gente que había superado dos cánceres y volvían a estar allí, en el "box" inyectando química al cuerpo para vivir. Os juro, que esta gente estaba mucho más viva que cualquier otra que vemos todos los días por la calle.

Isaura con otra triunfadora del cáncer, Marta

Isaura con otra triunfadora del cáncer, Marta 

Una abrazo para todos aquellos que saben de qué hablo o que lo estén empezando a saber.

No hace falta decir que los efectos secundarios tanto a largo como a corto plazo son dolorosos, que no gusta a nadie pasarse horas y horas encerradas en casa y tampoco estar encerrada en el hospital. Pero toda la ayuda de mi familia, los besos y las flores de mi novio, la mirada de mi perrita, las visitas de mis amigas y un larguísimo etcétera valían mucho más que cada momento triste. Os amo y os debo mi vida.

Isaura, ex-paciente de linfoma, con su hermana

Isaura y su hermana

Gracias.

Isaura

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Página web actualizada 06/12/2016 18:44:07