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Josep

Me llamo Josep, tengo 36 años y vivo en Vilafranca del Penedès (Catalunya). Soy casteller desde que tenía 11 años y esta tradición es mi gran pasión. Haciendo castells he aprendido que la solidaridad es uno de los valores clave para cumplir muchos objetivos.

A lo largo de estos años he llevado a cabo algunas decisiones, después de darle mil vueltas a las cosas, aunque fuese algo sencillo, y otras veces, por impulso, he hecho todo lo contrario. Uno de estos impulsos fue cuando decidí hacerme donante de médula ósea.

Tenía una ligera idea sobre este tipo de donación, pero desconocía la probabilidad tan escasa que se tenía que producir para hacerla efectiva. "Es muy posible que nunca te llamen", recuerdo que me dijeron el día que rellené el formulario para inscribirme en REDMO.

Sin embargo, mi sorpresa llegó el pasado 10 de agosto cuando recibí la primera llamada de la Fundación Josep Carreras que me comunicaba una posible compatibilidad de mi médula con la de un paciente. Contesté con un sí rotundo para colaborar, sin pensarlo lo más mínimo. Un sí con una dosis de desazón, de nervios y de responsabilidad, pero a la vez de alegría, de emoción y de orgullo propio por poner mi grano de arena en esta lucha.

Después de varias pruebas y de que se confirmara esta compatibilidad, el 25 de noviembre del año pasado viví uno de los días más emocionantes de mi vida. Fue tan sencillo como pasar unas horas en el hospital, muy bien cuidado por el equipo del Hospital de Sant Pau de Barcelona. La extracción a la que me sometí fue mediante una aféresis. Me daba cierto respeto, todo hay que decirlo, pero una vez lo llevé a cabo, comprobé que no era para tanto. Han pasado unos meses, pero me acuerdo cada día. Pienso en la persona que ha recibido esa parte de mí y en cómo le habrá funcionado el tratamiento.

Todo ello ha sido una oportunidad para mantener los pies en la tierra y sensibilizar sobre estas personas que luchan por superar la prueba que el destino les ha puesto. Imagino su desazón y también la de sus familiares y amigos más cercanos, que también sufren. También pienso en la tarea importantísima que lleva a cabo la Fundación Josep Carreras desde hace años y te hace sentir orgulloso de que en nuestro país tengamos el lujo de contar con ellos.

Hazte donante de médula. Este es mi objetivo. Ojalá algún día compartas la alegría y magia que sentí aquel 25 de noviembre. Así me sentí yo, feliz por haber podido cerrar filas en un castell tan importante.

Página web actualizada 27/06/2017 18:48:03