Laura, ex-paciente de leucemia

"¡Hola a todos!

Me llamo Laura y me gustaría contaros cómo han sido estos últimos 4 años de mi vida y lo mejor de ellos, ya que he cumplido 18 años, he acabado el Bachillerato, la última temporada de cantera en mi equipo de baloncesto y la Selectividad; y pienso que ha acabado un ciclo en mi vida.

Paciente Laura 8 antes de la enfermedad

Con mi hermana, pocos meses antes de ser diagnosticada de leucemia.

Esta historia empezó el 28 de mayo de 2007 cuando tenía 14 años, y me diagnosticaron una Leucemia Promielocítica Aguda, tras 2 meses de mucho cansancio y agotamiento. Este terrible cansancio lo achacaba a los fuertes entrenamientos, ya que empezaban las eliminatorias en la liga, hasta que decidimos ir a urgencias porque tenía síntomas de un gripazo y literalmente no me podía mover de la cama. Recuerdo que aquella mañana tenía que ir a Rivas con el equipo, pero nunca llegué a jugar aquel partido.

Paciente Laura 4 en el hospital

En el hospital, el día del alta esperando a irme a casa.

Cuando me ingresaron en el hospital tenía mucha fiebre, manchitas, hematomas en la piel y agotamiento; además de que al hacerme una analítica de sangre, los niveles de leucocitos y de plaquetas estaban por los suelos. Los médicos nos dijeron que seguramente tendría un virus que estaba atacando a mi médula ósea, pero no lo podían asegurar.

En ese momento me di cuenta de que no estaba enferma de un simple constipado y el miedo era cada vez mayor. Después vendrían las pruebas y la punción medular para confirmar lo que ya sabían los médicos, no era un virus, sino una leucemia.

No entendía nada de lo que estaba pasando, ya que mis padres no sabían cómo explicarme lo que ocurría para no asustarme. Todo se me vino encima: cambio a la sala de Santa Luisa (sala de Oncología), goteros, enfermeras y médicos rodeándome, hasta que mi oncólogo me explico "suavemente" lo que ocurría y que era en esa habitación nueva donde empezaría a tratarme y curarme. Solamente quería llorar, y a pesar de las visitas de mis familiares, amigas y compañeras de mi equipo, estaba convencida de que no volvería a jugar al baloncesto, lo que más tristeza me daba.

Pero poco a poco, gracias a la ayuda y el ánimo proporcionados por mi familia, amigos y mi oncólogo, empecé a creer, a creer que volvería a botar un balón y a tirar a canasta.

Fueron 2 meses interminables de ingreso en el Hospital Universitario Niño Jesús de Madrid, pero se hacían más llevaderos gracias al juego "Sing Star" con el que cantábamos amigos y enfermeras, gracias a los pósters de jugadores de baloncesto que colgaba mi hermana Nerea por toda la habitación o las risas con mis padres.

Un día, una chica llegó a mi habitación, y me estuvo haciendo unas preguntas porque quería escribir un libro sobre adolescentes que tenían cáncer, y la última pregunta me sorprendió: ¿qué 3 deseos pedirías si tuvieras una lámpara mágica? Sin dudarlo, dije que quería conocer al jugador del Real Madrid Felipe Reyes, y poder ir al Europeo de Baloncesto que se celebraba en Madrid en septiembre.

Al final resultó que, esa chica, pertenecía a la Fundación Pequeño Deseo, que se dedica a cumplir los deseos de los jóvenes para ayudarles en esos momentos tan críticos. Y, por supuesto, lograron cumplir los míos, aún recibiendo mis ciclos. Conocer a Felipe Reyes y disfrutar de todos los partidos hizo que mis fuerzas se multiplicaran por mil (no ingresé tras el tercer ciclo de quimioterapia porque la bajada de las defensas no fue tan fuerte como las otras) y también hizo que me prometiera a mi misma que volvería al nivel de competición.

Paciente Laura 1 con Felipe Reyes

Mi hermana Nerea y yo con el jugador de la Selección Española de Baloncesto, Felipe Reyes.

El último ciclo de quimioterapia se acercaba y el tratamiento con las pastillas de ATRA me dejaba agotada, pero empezaba el nuevo curso, 3º de ESO, por ello, mis oncólogos me recomendaron tener profesores en casa, pero me negué, quería tener una vida lo más normal posible.

A la vez que intentaba estar lo máximo posible en clase, por las tardes, iba al pabellón donde entrenaba mi hermana y mis compañeras de equipo para tirar a canasta y trotar un poco, a lo que mis oncólogos estaban en contra, ya que todavía me encontraba muy débil. En junio, aprobé todas las asignaturas, y me preparaba para tener un verano de ejercicios físicos "no muy fuertes" para recuperar la musculatura, y poder empezar en
algún equipo en septiembre de 2008.

paciente laura 9 jugando a basquet con la quimio


Tirando a canasta en un torneo de mi equipo, cuando aún seguía con los ciclos de quimioterapia.

Ese año (2008-2009) fue más llevadero, y entre punción y punción, comencé a entrenar a un ritmo más alto, pero me lo tomé como un año de "recuperación física". Al final del mismo, me llevé una de las sorpresas más importantes: además de haber aprobado todo en junio y saber que pasaría a 1º de Bachillerato, a mi hermana y a mí, nos quería fichar el mejor equipo de baloncesto de Madrid, el Real Canoe Natación Club.

Al principio no me lo creía, pero el entrenador iba a respetar mi ritmo y ayudarme en todo lo posible, y tras reflexionar mucho, fichamos.

Con ello, pasé un año muy duro, pero poco a poco, mi musculatura volvía a formarse y aguantaba más los entrenamientos. Al final de la temporada nos proclamamos terceras de Madrid y casi nos clasificamos para el Campeonato de España.

Pero lo mejor estaba por llegar, comenzaba la temporada 2010-2011, y el año más temido por todo estudiante, 2º de Bachillerato y la Selectividad. He de decir que ha sido un año muy difícil, ya que tienes la presión de sacar una nota alta en el curso y en la Selectividad, pero para mi, todo esto es algo secundario: el año 2011 ha sido el año en el que he cumplido la mayoría de edad, y además ha sido la mejor temporada de baloncesto de todos mis años como jugadora.

Ha sido el "año cumbre" ya que he conseguido entrar en la Escuela de Enfermería del Hospital de la Paz de Madrid tras haber sacado una buena nota en el curso y en Selectividad, y también porque gracias a todas las personas que componen mi equipo y a la fuerza de mi familia y amigos, ¡¡ he conseguido proclamarme Campeona de Madrid y Subcampeona de España !!, mis mayores logros y mi demostración de que la leucemia no ha podido conmigo.

Ganar la liga de Madrid fue muy satisfactorio, ya que soñaba con ello desde que empecé con este deporte, pero conseguir la medalla de plata en el Campeonato de España y saber que pertenecía al segundo mejor equipo de este país, me hizo sentir cosas que todavía no puedo explicar; sólo recuerdo gritar, y sobre todo, llorar mucho, ya que por mi cabeza pasaban muchas imágenes buenas y malas de estos últimos 4 años. He podido cumplir mi sueño de volver a jugar al baloncesto, de poder ver a mis padres y hermana estar orgullosos de mí, de sentir que toco el cielo, de llorar de felicidad y de ganar a esta enfermedad.

Paciente Laura 2 Copa Liga de Madrid

Mi hermana Nerea y yo, con la copa tras haber ganado la liga de baloncesto en Madrid el pasado 1 de mayo.

Paciente laura 7 con su equipo

Con mi equipo, celebrando la medalla de Oro de Madrid. Yo soy la tercera empezando por la izquierda.

Paciente Laura 3 con sus padres


Con mis padres y mi hermana, ya Subcampeona de España.

paciente Laura 6 medalla

Mordiendo la medalla de plata, ya que en esos momentos no me creía que la hubiera conseguido.

Paciente Laura 5 jugando al baloncesto

En la final del Campeonato de España, un partido que no olvidaré nunca.

Con mi historia quiero mostrar que a pesar de que existen terribles enfermedades como la leucemia, se pueden superar y ganar, y además cumplir y alcanzar los sueños es posible, aunque todo se vea negro.

¡¡Mucha fuerza y paciencia para todos y todas. La palabra leucemia asusta mucho, pero se puede ganar y los sueños se hacen realidad!!

Mucho ánimo, que todos podemos ganar este duro partido".

Laura

Página web actualizada 11/12/2016 06:54:53