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Leucemia linfática crónica

¿Qué es la leucemia linfática crónica y a quién afecta?

La leucemia linfática crónica (también denominada leucemia linfocítica crónica o LLC) es un tipo de síndrome linfoproliferativo crónico (SLPC) con expresión leucémica.

La LLC es un cáncer de la sangre en el que la médula ósea y los órganos del sistema linfático producen demasiados linfocitos B, un tipo de glóbulo blanco. En condiciones normales, los linfocitos B y T son los encargados de combatir las infecciones, bien mediante la producción de anticuerpos que atacan a los elementos nocivos que invaden o se producen en nuestro organismo (linfocitos B), bien atacándolos directamente (linfocitos T).

En la LLC, los linfocitos B infiltran progresivamente la médula ósea, los tejidos linfáticos (ganglios y bazo fundamentalmente) y otros órganos como por ejemplo el hígado. Las manifestaciones clínicas de la enfermedad son consecuencia de dicha infiltración que desplaza a los elementos normales de la sangre e impide el correcto funcionamiento de los órganos afectos. Adicionalmente, los linfocitos producidos no funcionan correctamente y no pueden cumplir su misión de defensa del organismo.

La LLC es la leucemia más frecuente en los países occidentales (20-40% del total de leucemias) siendo una enfermedad rara en países orientales. En España cada año se diagnostican alrededor de 30 nuevos casos por millón de habitantes.

Habitualmente, la LLC afecta a personas mayores de 60 años (edad mediana de 70 años; tan sólo el 20% son menores de 65 años), siendo extremadamente excepcional en niños, y progresa muy lentamente. En muchos casos las personas que padecen esta enfermedad no presentan síntomas durante años. Es la única leucemia en la que se ha descrito una mayor incidencia entre los miembros de la familia (5%).

Los síntomas y el diagnóstico

En más del 80% de los pacientes la LLC se diagnostica por una analítica rutinaria o de forma casual ya que suelen estar totalmente asintomáticos.

En el resto de casos, los principales síntomas pueden ser: astenia, adenopatías (aumento de tamaño de los ganglios linfáticos) e infecciones repetidas. No es extraño que haya esplenomegalia (inflamación del bazo) o hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado) que pueden producir molestias abdominales. A diferencia de lo que ocurre en los linfomas, la fiebre, la sudoración nocturna y la pérdida de peso no son frecuentes (10%).

Para establecer el diagnóstico de LLC es suficiente el estudio morfológico e inmunofenotípico de la sangre, si bien suele completarse el estudio mediante el examen de la médula ósea, obtenida mediante una punción del esternón o del hueso de la cadera. Para una correcta valoración deben analizarse también sus características citogenéticas y moleculares. La biopsia medular (obtención de un cilindro de hueso de la cadera), exploración clásica antaño, suele limitarse en la actualidad a los pacientes menores de 70 años que requieren tratamiento. De igual modo, no es imprescindible realizar una biopsia de una de las adenopatías afectas, salvo si se sospecha la transformación de la LLC a un síndrome de Richter (ver pronóstico). También suele estudiarse qué territorios ganglionares están afectados mediante técnicas de imagen (radiografías, ecografía, gammagrafía, escáner o resonancia magnética).

En Europa se acostumbra a utilizar la clasificación de Binet para caracterizar a la LLC. Se distinguen tres estadios diferenciados, según el número de grupos de tejido linfático afectados (ganglios linfáticos del cuello, ganglios linfáticos de la ingle, ganglios linfáticos de las axilas, bazo e hígado) y si el paciente tiene o no anemia (pocos glóbulos rojos) o plaquetopenia (muy pocas plaquetas).

Estadio A de Binet: menos de tres áreas linfáticas agrandadas, no anemia ni plaquetopenia.

Estadio B de Binet: tres o más áreas linfáticas agrandadas, no anemia ni plaquetopenia.

Estadio C de Binet: anemia y/o plaquetopenia.

En Estados Unidos se acostumbra a establecer esta clasificación mediante el sistema Rai, muy similar al anterior.

El tratamiento

Los pacientes con una LLC en fase inicial no suelen requerir tratamiento durante años y pueden llevar una vida normal, excepto por los periódicos controles a los que están obligados para controlar si la enfermedad progresa o se mantiene estable.

Los criterios para iniciar tratamiento son la presencia de:

— Síntomas sistémicos muy evidentes (fiebre, sudoración, pérdida de peso).

— Adenopatías o esplenomegalia de gran tamaño que causen molestias al paciente.

— Infecciones de repetición.

— Aumento progresivo de la anemia y/o plaquetopenia.

— Tiempo de duplicación de los linfocitos muy rápido (menos de 12 meses).

Los recuentos muy elevados de linfocitos no son, por si solos, criterio para iniciar el tratamiento.

Estos pacientes deberán recibir tratamiento con alguno de los múltiples esquemas quimioterápicos empleados en la actualidad basados en su mayoría en un agente de gran efectividad denominado fludarabina que se asocia a otros agentes quimioterápicos (ciclofosfamida, mitoxantrona, clorambucilo, bendamustina, etc.) o a un agente bioterápico como el Rituximab.

Los agentes bioterápicos atacan de manera específica las células leucémicas sin dañar prácticamente las células sanas mediante el empleo de anticuerpos monoclonales dirigidos hacia receptores celulares específicos de la célula neoplásica. Los más empleados en la LLC son el anticuerpo monoclonal anti-CD20 (Rituximab). El anticuerpo anti-CD52 (Alemtuzumab) suele reservarse para las recidivas de la enfermedad.

Estas quimioterapias además de ser bastante bien toleradas, son tan efectivas que, en ocasiones, permiten alcanzar una remisión molecular de la enfermedad, situación en la que no es posible detectarla ni tan siquiera empleando las técnicas de laboratorio más sofisticadas. A pesar de ello, ninguno de estos tratamientos permite la curación de la LLC, si bien las remisiones alcanzadas pueden mantenerse durante años.

A diferencia de otras leucemias, la LLC no se suele tratar con un trasplante de progenitores hematopoyéticos debido a la avanzada edad de la mayoría de los pacientes. Con todo, los pacientes jóvenes con una LLC agresiva pueden beneficiarse de esta medida terapéutica si disponen de un donante histocompatible, al ser ésta la única terapéutica que permite curar la enfermedad. En la actualidad se están empezando a tratar, con resultados esperanzadores, pacientes de mayor edad que disponen de donante compatible con una nueva modalidad de trasplante hematopoyético, los denominados trasplantes de intensidad reducida.

El trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos, si bien se empleó durante años con la finalidad de prolongar la duración de la remisión, ha sido prácticamente abandonado por no ser nunca curativo y la disponibilidad de los nuevos esquemas terapéuticos antes mencionados.

Los pacientes que han sufrido una trasformación a Síndrome de Richter deben ser tratados como un linfoma agresivo (ver apartado linfomas no hodgkinianos).

El pronóstico

El pronóstico de un paciente con LLC es sumamente variable dependiendo de la presencia o ausencia de una serie de factores pronósticos como son: el estadio de la enfermedad, el tiempo de duplicación de la cifra de linfocitos, la presencia de determinadas alteraciones citogenéticas, y el incremento de determinados marcadores séricos, como la expresión de las proteínas ZAP-70 o CD38. Las mutaciones en la región variable del gen de las inmunoglobulinas identifican dos formas distintas en cuanto al pronóstico. Los pacientes con mutaciones tienen un mejor pronóstico ya que tienden a progresar muy lentamente, no suelen requerir tratamiento, y pueden vivir muchos años. Por el contrario, las LLC que no presentan dicha mutación, tienden a progresar más rápidamente, teniendo un peor pronóstico.

El 5-10% de los pacientes con LLC sufren una evolución a una variedad agresiva de linfoma, denominada Síndrome de Richter, que requiere de tratamiento quimioterápico intensivo.

En un porcentaje pequeño de pacientes (5%) presentan (antes o después del diagnóstico de LLC) segundas neoplasias (piel, tracto digestivo y pulmón).

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Apoyo y ayuda

Si padeces leucemia linfática crónica o el paciente es un familiar puedes acceder al foro de pacientes y ex-pacientes de la Fundación Josep Carreras, un grupo de personas que se apoyan y aconsejan para vivir esta situación de la mejor manera posible. Puedes acceder al foro desde aquí.

Si resides en España, también puedes ponerte en contacto con nosotros enviándonos un correo electrónico a comunicacio@fcarreras.es para que te ayudemos a ponerte en contacto con otras personas que han superado esta enfermedad.

También puedes consultar otros enlaces interesantes aquí.

Página web actualizada 27/11/2017 17:21:52