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Maribel

¡Hola! Me llamo Adriana y tengo 25 años. Hace 11 años, a mi madre, le diagnosticaron Leucemia Mieloide Crónica.

Aún me acuerdo como el corazón me estalló de dolor al escuchar la noticia. Tengo grabados a fuego aquellos momentos, pero por suerte y gracias a los médicos, a mí tía Ana y a ella misma, hoy mi madre es una superviviente y acaba de superar la novena revisión de su trasplante de médula.

Al principio, la Doctora sometió a mi madre a un primer tratamiento con un fármaco fuerte utilizado en estos casos, pero no fue suficiente. Así las cosas, optaron por otro tratamiento más fuerte, el cual podría (con muy baja probabilidad) generar otra enfermedad en mi madre. Las analíticas eran correctas, pero los análisis moleculares revelaban que algo relacionado con el cromosoma Philadelphia no iba bien. El segundo tratamiento tampoco funcionaba y además le provocó otra grave enfermedad en la sangre, esa que las estadísticas predecían que era "casi imposible". Ante eso, la única opción era un trasplante de médula ósea. Todo fue muy rápido, mi madre ingresó pronto en el hospital, ya que todos sus hermanos tenían las pruebas de compatibilidad hechas. Sus hermanas eran compatibles, aunque no hubo posibilidad de elegir porque una de ellas estaba a punto de dar a luz. Una vez en aislamiento, y después de dos días con sesiones intensas de quimioterapia para matar su médula, se llevó a cabo el trasplante. A los pocos días, los médicos le dijeron a mi madre que ya había injertado. A partir de ahí el camino fue largo y duro, debido al EICH, a los viajes al hospital, a las transfusiones de sangre y plaquetas y a todo lo que conlleva, en definitiva, un trasplante de médula alogénico (donante).

A mi madre siempre le habían dicho que el 40% de su recuperación iba a ser su actitud ante la enfermedad. Nunca se rindió. Hoy, es una superviviente y ha pasado con éxito su novena revisión anual (desde hace dos años) y, aunque aún no esté dada de alta, ella está perfecta. Nunca olvida su enfermedad, pero tampoco dedica mucho tiempo a pensar en ella, tampoco se preguntó nunca "por qué a mí" y lo único que pide, y pedimos, es que la gente se conciencie en donar porque es MUY fácil y salva MUCHAS vidas.

Damos las gracias al Dr. Carlos Vallejo, a la Dra. Teresa Bernal, a la Dra. Ana Alonso, a los enfermeros Eva y José Antonio y a todo el equipo de hematología del Hospital Universitario Central de Asturias. Y a vosotros, Fundación Josep Carreras, por vuestra labor y por LUCHAR con NOSOTROS, gracias.

Maribel y Adriana

Página web actualizada 29/11/2017 11:48:36