Hace algunos años, la leucemia que padecía Lilian tenía
muy mal pronóstico. Hoy, gracias a la investigación
científica, más del 80% consiguen superarla.

Pedro

"Hola, me llamo Pedro Martínez, tengo 15 años y estoy enfermo de leucemia. A partir del 11 de octubre de 2011, mi vida cambió por completo. Yo jugaba en un equipo de la C.D.M y mi entrenador notó un cansancio muy raro que no era normal en mí. Me hicieron un análisis de sangre por la mañana y al medio día me llamaron para ingresar y quedarme aislado en una habitación del Hospital Virgen de la Arrixaca, en Murcia.

A partir de ahí fue un ir y venir de médicos, enfermeras, análisis, pruebas... hasta que me diagnosticaron la enfermedad llamada leucemia linfoblástica aguda, la cual no tenía ni idea de lo que significaba. Sólo veía que estaba solo y que entraban con mascarillas a verme y lo que más me fastidiaba era no ver a mi familia y a mis amigos. Los días se hacían muy largos y yo echaba de menos ir a clase y ver a mis amigos, que no me dejaron solo nunca y me regalaron un móvil para guasear con ellos y una guitarra para no aburrirme y se esperaban en el pasillo para verme o saludarme cuando la puerta se abría.

Padre, paciente, con su madre el primer dia de hospital

Pedro, junto a su madre, el primer día de hospital.

Soy el pequeño de 12 hermanos y tengo 10 sobrinos. Mi madre se quedaba conmigo todo el día y por la noche se turnaban para dormir. Cada día venía uno contándome o haciéndome algo distinto. Eso hacía que los días fueran diferentes.

Necesitaba un donante de médula de uno de mis hermanos. Yo veía que todos querían ser los elegidos pero sólo una consiguió ser idéntica a mí. Se llama Sara y tiene  17 años y para ella fue una alegría inmensa aunque no estaba acostumbrada a los hospitales y las inyecciones. Los demás se han conformado con donarme plaquetas que tantas he necesitado.

Pedro paciente con Sara, su hermana y donante

Pedro y Sara, su hermana y donante.

Poco a poco fui viendo como mi aspecto cambiaba, se me caía el pelo de la cabeza, las cejas y las pestañas, pero para mí lo más duro fue los días que pasé con la mucositis que me provocó la quimio y la radio, junto con los vómitos y las diarreas. Pero a pesar de todo siento que no he estado solo y que Dios ha estado conmigo en todo momento y muy cerca. Durante mi enfermedad el Señor nos ha hecho ser una piña como familia, nos ha enseñado a querernos más como hermanos y a ver que tenemos unos padres que dan la vida por nosotros y nos transmiten la fe. No han dejado de rezar por mí incluso a medianoche. Durante el mes del trasplante hemos tenido la gran suerte (eso dice mi madre) de recibir la comunión diaria y de rezar todos los días.

Pedro, paciente, con sus padres durante el tratamiento

Pedro, con sus padres, durante el tratamiento.

Una de las mayores alegrías fue cuando, a los dos meses de estar encerrado, me dejaron ir a casa 4 días. Cuando llegué tenía carteles y mensajes de ánimo de todos mis amigos y mi familia. Echaba de menos mi casa, mi cama, mi sofá y estar rodeados de mis hermanos viendo la tele. 

Pedro, paciente con mensajes de ánimo de sus amigos

He pasado por tres habitaciones en el hospital y en todas he tenido mensajes y fotos de mi gente y eso me ha ayudado a llevar con fuerza la enfermedad y gracias a la tecnología he podido hablar por SKYPE con mis sobrinos todas las noches y eso me ha gustado mucho y me ha animado.

Pedro, paciente, en el hospital

 

Ya han pasado 3 meses desde el trasplante y vamos al hospital con mucha frecuencia para análisis, médicos, medicación… Por ahora me siento bien y con fuerzas. He empezado a jugar al futbol y a estar con mis amigos, pero siempre al aire libre.

Pedro, paciente, actualmente

Pedro, paciente, actualmente 2

A pesar de ser un tiempo difícil, he tenido la suerte de tener maestros en el Hospital (aulas hospitalarias) que desde el principio me animaron a no perder el curso de  4º de E.S.O. Aprovecho desde aquí para dar las gracias a ellos, a los médicos, enfermeros y auxiliares que han sido ángeles para mí y me han sacado una sonrisa en momentos duros. Agradecer también a mis padres por darme la vida y por su entereza frente a mi enfermedad y a todos mis hermanos que se han volcado en mí con un amor impresionante.

Gracias también a todos aquellos que han rezado por mí y me han dado  apoyo con sus palabras o sus regalos en esos momentos tan duros.

Espero que mis palabras ayuden a otros niños que están enfermos y a animarlos a luchar contra la enfermedad".

Pedro

Página web actualizada 10:02 20/06/2013