Síndromes mielodisplásicos

¿Qué son los síndromes mielodisplásicos y a quién afectan?

Bajo la denominación Síndromes Mielodisplásicos (o SMD) se incluyen una serie de enfermedades que tienen como característica común que las células madre de la médula ósea, encargadas de fabricar todas las células de la sangre, tienen un defecto que les hace producir células anómalas, incapaces de realizar sus funciones habituales, y en menor cantidad de lo normal.

La alteración puede afectar a una, dos o las tres líneas celulares derivadas de la célula madre (glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas) y evolucionar al cabo de los años hacia una leucemia aguda (leucemia aguda postmielodisplásica).

En ocasiones los SMD son consecuencia de una anomalía genética previa, como ocurre en la Anemia de Fanconi. En otras, se trata de un trastorno adquirido secundario a un tratamiento con radioterapia o quimioterapia, o a la exposición prolongada al benceno, pesticidas o insecticidas. En la mayoría de los casos, no es posible hallar una causa que lo justifique.

La incidencia de los SMD aumenta con la edad, siendo la media de edad de aparición de 70 años y tan sólo el 10% de los pacientes tienen menos de 50 años. Es más común entre los hombres que entre las mujeres. Se diagnostican entre 30 y 50 nuevos casos por millón de habitantes y año.

Los síntomas y su diagnóstico

Los SMD pueden no dar síntomas durante años y cuando éstos aparecen son totalmente inespecíficos ya que pueden observarse en muchas otras enfermedades. Las principales manifestaciones son producidas por el déficit de glóbulos rojos (debilidad, cansancio, mareos, palpitaciones) o por el déficit o mal funcionamiento de las plaquetas (hematomas, hemorragias de diversas localizaciones) o de los leucocitos (fiebre e infecciones frecuentes). En ocasiones el paciente puede notar molestias abdominales como consecuencia del aumento de tamaño del bazo o del hígado.

Además de los estudios básicos en sangre y médula ósea (morfología, recuento e inmunofenotipo) a realizar en toda hemopatía, los estudios citogenéticos (para detectar anomalías cromosómicas concretas) y moleculares (para detectar alteraciones génicas específicas) son fundamentales para tipificar y clasificar la enfermedad ya que determinadas alteraciones genéticas o moleculares se acompañan de un mayor o menor riesgo de progresión de la enfermedad o de una mayor o menor sensibilidad al tratamiento quimioterápico.

La realización de una biopsia medular (obtención bajo anestesia local de un pequeño cilindro del hueso de la cadera para estudiar la arquitectura de la médula ósea) permite aportar algunos datos relevantes como la presencia o no de mielofibrosis.

Tipos de síndromes mielodisplásicos

Una vez realizados los estudios antes mencionados se podrá clasificar el SMD empleando una de las dos clasificaciones disponibles, la de la FAB (French-American-British) o la de Organización Mundial de la Salud (OMS).

La FAB distingue:

TipoCaracterísticas
Anemia refractaria simple (ARS) Anemia, ausencia de blastos
Anemia refractaria con sideroblastos en anillo Anemia, presencia de blastos
Anemia refractaria con exceso de blastos (AREB) 5 - 20% de blastos en médula ósea
AREB en transformación Más de 20% de blastos en médula
Leucemia mielomonocítica crónica Entidad con perfil bien definido*

* En la actualidad esta enfermedad ya no se considera un SMD y ha quedado incorporada en el grupo de los síndromes mielodisplásicos/mieloproliferativos.

La OMS distingue:

TipoCaracterísticas
Citopenia refractaria con displasia unilínea Sólo anemia, plaquetopenia o neutropenia
Anemia refractaria sideroblástica Anemia, presencia de sideroblastos
Citopenia refractaria con displasia multilínea  
AREB tipo I 5 - 9% blastos en médula ósea
AREB tipo II >10% de blastos en médula
SMD asociado a del(5q) aislada (o síndroma 5q-)*
SMD inclasificables  

* Variedad muy peculiar de SMD que incide en mujeres que presentan una anemia refractaria pero con cifras elevadas de plaquetas. Se trata un SMD de mejor pronóstico que, además, suele responder bien a determinados agentes terapéuticos.

Tratamiento

El tratamiento de los SMD es muy variable de un paciente a otro y dependerá del tipo de SMD y de la intensidad de la citopenia, así como de la edad y estado general del paciente.

Los casos con citopenias moderadas no suelen precisar ningún tratamiento y pueden mantenerse estables durante años. En ellos es suficiente realizar controles analíticos periódicos para controlar su evolución.

El único tratamiento con finalidad curativa en los SMD es el trasplante de médula ósea alogénico (de donante familiar, no emparentado o sangre de cordón umbilical), pero la avanzada edad de muchos pacientes y la toxicidad de dicho procedimiento limitan su empleo a pacientes jóvenes con un SMD de mal pronóstico que disponen de un donante compatible.

En los pacientes no tributarios de un trasplante de médula ósea que precisen tratamiento deberá recurrirse al empleo de algunas de las siguientes medidas, todas ellas sin capacidad curativa:

Transfusiones de sangre o plaquetas. La mayoría de los pacientes precisan transfusiones periódicas para mantener el nivel de glóbulos rojos y plaquetas. Aunque estas transfusiones no curan la enfermedad pueden aliviar algunos síntomas y contribuir a mejorar el estado general. Para evitar el acúmulo de hierro en el organismo producido por las trasfusiones de hematíes es recomendable asociar agentes quelantes del hierro que favorecen su eliminación. Esta medida adquiere especial relevancia en los pacientes jóvenes que pueden llegar a ser candidatos a un trasplante de médula ósea. Las transfusiones de plaquetas suelen indicarse tan sólo cuando el paciente presenta hemorragias valorables. Su empleo prolongado de forma profiláctica conlleva el riesgo de desarrollar refractariedad (rápida destrucción de las plaquetas administradas) limitando su efectividad cuando sean necesarias por producirse una hemorragia.

Factores de crecimiento. Son sustancias propias de nuestro organismo sintetizadas en el laboratorio y capaces de estimular la producción de células sanguíneas. Los más empleados son la eritropoyetina (EPO), que permite aumentar la producción de glóbulos rojos (en hasta el 50% de los pacientes) y con ello reducir la anemia y el requerimiento transfusional, y el G-CSF (factor estimulante de colonias), que permite aumentar las cifras de granulocitos y con ello reducir el riesgo de infecciones.

Inmunomoduladores. Como la lenalinomida, agente de gran efectividad en los pacientes con un síndrome 5q-. En el resto de SMD mejoría de la anemia en el 45% de los casos e independencia transfusional en el 25%.

Agentes inmunodepresores. Como la globulina antitimocítica (ATG) y la ciclosporina que, ocasionalmente, se han mostrado efectivas (30-40% de respuestas transfusionales prolongadas).

Agentes hipometilantes. Como la azacitidina que logra la independencia transfusional en el 40-60% de los pacientes si bien suele tratarse de respuestas transitorias. Por tratarse de agentes citotóxicos, pueden producir el efecto contrario al deseado y empeorar las citopenias.

Quimioterapia. Cuando la cifra de blastos sobrepasa valores de 10-20% en médula ósea el SMD se está convirtiendo en una leucemia aguda postmielodisplasia y como tal debe de ser tratado. Después de recibir altas dosis de quimioterapia el 40-60% de los pacientes logran una remisión completa de la enfermedad (aparente normalidad de la médula ósea observada al microscopio con menos de un 5% de blastos). Sin embargo esta respuesta no suele ser duradera y los efectos secundarios de la quimioterapia suelen ser notables por la edad avanzada de los pacientes. Es por ello que la quimioterapia suele reservarse para pacientes de mal pronóstico, que disponen de un donante compatible para realizar un trasplante de médula ósea, o para aquellos que han evolucionado a una leucemia aguda.

Su pronóstico

La gran heterogeneidad de los SMD se traduce en una gran variabilidad pronóstica. Algunos pacientes permanecen estables durante años, otros desarrollan una pancitopenia grave con todo los problemas que ello representa (anemia, sangrado e infecciones graves), y otros evolucionan, más o menos rápidamente, a leucemia aguda (35% de los pacientes a los 5 años) por lo general con escasa sensibilidad al tratamiento. La media de supervivencia para el conjunto de todos los pacientes es de 18 meses. A pesar de ello, no debe olvidarse que existen pacientes de buen pronóstico como los afectos de síndrome 5q-, y que todos los pacientes con edades inferiores a los 60-65 años pueden curar si se les practica un trasplante de médula ósea alogénico.

Conoce a personas que han padecido esta enfermedad

Apoyo y ayuda

Si padeces síndrome mielodisplásico o el paciente es un familiar, también puedes acceder al foro de pacientes y ex-pacientes de la Fundación Josep Carreras, un grupo de personas que se apoyan y aconsejan para vivir esta situación de la mejor manera posible. Puedes acceder al Foro desde aquí. Si resides en España, también puedes ponerte en contacto con nosotros enviándonos un email a comunicacio@fcarreras.es si quieres que te ayudemos a ponerte en contacto con otras personas que están luchando contra esta enfermedad.

También puedes consultar otros enlaces interesantes aquí.

Página web actualizada 25/10/2014 04:47:24