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Entrevista a Sònia Fuentes, psico-oncóloga del Instituto Catalán de Oncología (ICO) del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona

Sonia Fuentes Sanmarín es psicooncóloga y coordina la Unidad de Psicooncología del ICO (Institut Català d'Oncologia) en el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona). Sonia es psicóloga clínica y lleva 18 años trabajando en el campo de la Psicooncología. Hemos querido preguntarle sobre muchos aspectos que pueden afectar a una persona diagnosticada de cáncer: la imagen personal, cómo comunicar la enfermedad, la posible infertilidad...

sònia fuentes psico-oncòloga

Sònia, atendiendo a una persona

- Actualmente, no todos los hospitales disponen de un servicio de psicooncología. ¿Por qué crees que es importante el papel del psicooncólogo en el trascurso del tratamiento de un enfermo hematológico u oncológico?

Porque la persona enferma no es sólo una enfermedad: es un ser global, integrado por necesidades a nivel físico, psicológico, social y espiritual, entre otras. Citando a Cassel: "Los que padecen no son los cuerpos, son las personas". Por otra parte, las familias y los equipos también precisan ayuda.

- ¿Cómo es tu rutina diaria?

Imagino que apretada como la de mis otros compañeros de hospital. Suelo empezar el día con las visitas de consultas externas, las visitas ambulatorias; y también voy a la planta de oncología en la que se encuentran los pacientes hospitalizados y les visito en la habitación. También atendemos a los pacientes y familiares que están ingresados en la Unidad de Trasplante.

 - ¿Cuáles son las consultas más frecuentes con las que te encuentras en tu día a día?

Personas con un diagnóstico de cáncer reciente, con un elevado impacto emocional debido al diagnóstico, o bien ante una recaída de la enfermedad; personas jóvenes, con dificultades para afrontar los tratamientos oncológicos, sus familiares...

- ¿Es habitual que no sólo trates a los pacientes sino también a sus familiares?

Sí, claro, es muy normal. Por suerte, los mediterráneos vivimos los procesos de enfermedad en familia; y los familiares precisan a menudo de nuestra atención. Ellos también sufren y mucho.

- ¿Cuál es la relación entre los médicos, las enfermeras, los trabajadores sociales y los psicooncólogos?

La relación es constante para poder trabajar bien la situación de la enfermedad oncológica. Hemos de hacerlo desde un equipo multidisciplinario que interacciona constantemente con eficiencia y eficacia por el bien del paciente.

- En el caso de las mujeres, ¿cómo afecta el cambio de imagen debido al tratamiento?

En la mayoría de mujeres (¡y también a muchos hombres!), los tratamientos oncológicos producen alguna alteración en la imagen corporal: alopecia (pérdida de cabello), aumento de peso, caquexia (estado de extrema desnutrición, atrofia muscular, fatiga y debilidad), cambios en algunas de las funciones corporales, amputaciones, etc. Esto les afecta de forma importante tanto a nivel individualmente como en relación con las demás personas.

 - ¿Cómo se puede apoyar a la paciente en este sentido?

No hay recetas. Se ha de individualizar cada caso, cada paciente, cada persona... Hemos de facilitar recursos para mejorar la manera de afrontar el impacte que provocan los tratamientos a nivel de autoimagen. La alopecia, por ejemplo, en el género masculino es mucho más tolerada a nivel social; a las mujeres en cambio, se las censura más. No estamos acostumbrados a ver a una mujer sin pelo por la calle. Tenemos que fomentar la desmitificación de la alopecia femenina: las mujeres calvas también pueden ser y sentirse atractivas. Y no hemos de olvidar que lo mejor que tenemos las personas no se ve con los ojos, está en nuestro interior y, por suerte, los tratamientos oncológicos no pueden estropearlo.

- Seguramente, uno de los temas más preocupantes para las mujeres es la posible infertilidad después del tratamiento. ¿Te encuentras con situaciones como esta?

Sí, frecuentemente. Es una situación difícil para ellas.

- ¿Qué les dices?

Depende de cada caso, como he comentado anteriormente. Lo que hacemos es trabajar mucho focalizados en el momento presente que vive la mujer enferma. A menudo los tratamientos que ha de hacer son necesarios para preservar su vida y la toma de decisiones en una situación altamente estresante se hace muy compleja. Hemos de asesorarla, acompañarla y ayudarla a elaborar la pérdida que la infertilidad le puede hacer sentir a nivel psicológico.

 - Otro de los temas que tratamos en esta sección es la sexualidad. ¿Tiene dudas en este sentido el/la paciente hematológico/a o su pareja?

Normalmente cuando los pacientes se encuentran recientemente diagnosticados o en pleno periodo de tratamientos, las necesidades sexuales pasan a un segundo plano. Aparecen otras necesidades más urgentes y la afectación del estado de ánimo es muy grande: aparece la ansiedad, los síntomas depresivos, etc. Cuando las personas no nos encontramos bien, la libido (o energía sexual) se marcha de "vacaciones", en la mayor parte de los casos.
Normalmente es durante el periodo de recuperación y post-recuperación cuando vuelven a resurgir este tipo de necesidades, que siempre son un síntoma de recuperación en todos los aspectos. Tratamos este tema trabajando personalmente y de forma adaptada a cada mujer, hombre o pareja.

- ¿Tratáis también el acompañamiento en el duelo? ¿Cómo se hace?

Con mucho respeto, mucho cariño y sobretodo, con mucha humildad. Atendemos básicamente los duelos más complejos o también denominados duelos difíciles, por el riesgo que tienen de convertirse en un cuadro psicopatológico. Los duelos naturales o "normalizados" no los hemos de tratar los psicólogos, tenemos que intentar no "psicologizar" los procesos de pérdida naturales que forman parte del ciclo de la vida.

- ¿Cómo se le explica a un hijo que su padre/madre está enfermo?

Antes de nada, parando, deteniéndonos. Vivimos en una sociedad muy veloz que ayuda a sus miembros a cultivar las relaciones humanas con dificultad. Cuando lo que tenemos que hacer es comunicar malas noticias, lo más importante, es tener tiempo para hacerlo. En el caso de los niños, nos dirigiremos siempre con honestidad, utilizando palabras claras, sencillas, frases cortas, preguntando si lo han entendido y manteniéndonos siempre abiertos a sus preguntas, que lógicamente esperaran una respuesta. Los padres no han de olvidar nunca que una respuesta a la pregunta de un hijo puede ser: "no lo sé". Una madre o un padre no siempre lo han de saber todo. Al comunicar, es importante que los padres aprendan a "sostener" las emociones de sus hijos. Los niños más pequeños son los que lo ponen más fácil a sus padres aunque a menudo los pacientes piensen todo lo contrario. Cuanto más mayor es el niño, más compleja se vuelve la situación, dada la mayor conciencia y conocimiento sobre la vida y sus consecuencias.

- ¿Cómo podemos ayudar en el aislamiento físico del paciente?

 Podemos ayudarle preparándolo para el aislamiento que tendrá que vivir y conociéndolo desde el punto de vista psicológico antes del aislamiento. De esta manera sabremos qué tipo de personalidad tiene, cuáles son sus miedos y temores, y qué recursos tiene para enfrentarse a la situación. Tenemos que identificar las herramientas (recursos emocionales) que el paciente ya tiene, y potenciar nuevas herramientas. El contacto previo con el equipo de la Unidad de Trasplantes puede serle de gran ayuda: hablar con un testimonio que ya haya vivido la experiencia o visitar una de las habitaciones de aislamiento puede ayudarle a reducir los miedos y afrontar de forma más adaptativa la experiencia.

- En tu caso, ¿el tratamiento de un paciente dura más allá de la estancia en el hospital?

En los pacientes trasplantados normalmente sí. Tenemos un protocolo de visitas de seguimiento para ayudar al paciente y a su familia en el periodo post-trasplante: aprender a vivir con los controles médicos, afrontar el miedo a la recaída, volver a la vida... Intentamos hacer este seguimiento después de un mes, de tres meses, de seis meses y al año del trasplante. Lo realizamos en régimen ambulatorio, en la consulta externa del hospital, igual que hacen los compañeros hematólogos.

- ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

 Las personas con las que trabajo, los pacientes, las familias... el intercambio que se genera. Pero lo mejor es que me permitan acompañarles durante un "tramo" de su camino. Ellos me enseñan día a día a valorar lo que realmente es importante de la vida y a vivirla consecuentemente. Me ayudan a ser mejor persona... ¡Siempre les estoy agradecida!

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Página web actualizada 14/12/2017 06:46:46