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Víctor, paciente de Linfoma no-Hodgkin

Víctor, un paciente de Linfoma no-Hodgkin de 55 años, ha estado varios meses, junto a Lídia, su mujer, en el piso de acogida de trasplantes domiciliarios de la Fundación Josep Carreras cercano al Hospital Clínic de Barcelona.

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El piso de trasplantes domiciliarios de la Fundación Carreras es la solución a casos como el de Víctor, que vive demasiado lejos del hospital como para volver a casa tras el trasplante. Si tiene una persona de la familia dispuesta a hacer de cuidador, el paciente puede trasladarse al piso de la Fundación, situado a menos de 50 metros del hospital y pasar allí los 15 o 20 días post-trasplante recibiendo tratamiento y curas en esta vivienda.

En marzo de 2010, Víctor ingresó en el hospital para someterse a un autotrasplante de médula ósea tras una recaída de su enfermedad. Como vive en Sabadell, a unos 20km de Barcelona, y en hora punta no se podría desplazar al Hospital Clínic en menos de una hora en coche, le ofrecimos nuestro piso de acogida de trasplantes domiciliarios para recuperarse en un ambiente de tranquilidad, "como en casa".

"Que el piso esté tan cerca del hospital te da mucha tranquilidad", dice Víctor, "además, estar en un piso de Carreras, de su Fundación, de una persona que está curada desde hace más de 22 años me da mucha energía y optimismo".

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Víctor, junto a su mujer, Lídia (a la derecha) y la Cristina, una enfermera del programa de trasplantes domiciliarios.

"Le tomo la temperatura, le doy las pastillas, controlo las inyecciones de insulina (Víctor es diabético) y de heparina...", nos cuenta Lídia. Lo único que no podrían hacerle a Víctor en el piso son las trasfusiones de sangre pero, todo lo demás, queda en manos de Cristina, Susana y Adela, las enfermeras encargadas de las visitas a domicilio de la Unidad de Hematología del Clínic. El acompañante, en este caso Lídia, ayuda y aprende lo que puede.

Ahora, tras muchos meses de lucha, se ha marchado a casa definitivamente y nos ha dejado un mensaje de agradecimiento en el Libro de visitas del piso de acogida. Está muy ilusionado ya que él y Lídia tienen dos hijos de 10 y 16 años que se han quedado con la hermana de Víctor. "Lo llevan bien pero se mueren de ganas de que volvamos a estar juntos. Están preocupados", nos cuenta Lídia.

Si quieres ver un reportaje sobre Víctor en el piso de acogida de la Fundación, haz clic AQUÍ. (en catalán)

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Página web actualizada 17/10/2017 07:27:27