Mari Carmen

Me llamo Mari Carmen, tengo 30 años, vivo en Sax (Alicante) y os quiero contar mi historia.

Allá por el año 2001, recuerdo que a principios de diciembre me sentía más cansada de lo habitual, al mismo tiempo que me aparecieron unos hematomas gigantescos sin haber recibido golpe alguno. Me acerqué al hospital y, tras realizarme una analítica que salió sin alteraciones, me mandaron para casa con analgésicos para el dolor de piernas.

A finales de ese mismo mes, un día me desperté con una hemorragia nasal que me era imposible cortar. Me acerqué al ambulatorio, donde me taponaron la nariz, aunque más tarde tuve que acudir al hospital ya que la hemorragia continuaba. Una vez allí, le comenté a la doctora todo lo sucedido ese mes, me realizaron una analítica y, allí me quedé...

Tardaron unos días en realizar un diagnóstico preciso, ya que en un principio se llegó a pensar que se trataba de una leucemia, aunque tras las pruebas analíticas, punciones y biopsias, me diagnosticaron aplasia medular idiopática. Al principio me dieron un tratamiento a base de corticoides y ciclosporina, el cual tuvieron que ampliar al cabo de unos meses con timoglobulina, del cual tuve una respuesta aceptable.

En el año 2005 sufrí una recaída: los niveles de la sangre me bajaron muchísimo y tuve que someterme a varias trasfusiones además de retomar el tratamiento con timoglobulina. Afortunadamente, tuve una respuesta buena al tratamiento y me bajaron la dosis de ciclosporina.

Volví a recaer en el año 2009 por una bajada de plaquetas. Esta vez me trataron con corticoides y, en vistas de mi respuesta, decidirían si volverían a tratarme con timoglobulina. Por suerte, respondí bien al tratamiento. A día de hoy sigo con mi tratamiento habitual de ciclosporina y mis revisiones mensuales, aunque mis niveles son estables.

Cuando fui diagnosticada me hicieron las pruebas para hacerme un trasplante de médula de mi hermano, que resultó no ser compatible. Todo esto fue muy duro, ya que con 18 años no piensas que te pueda pasar una cosa así. Ya no es solo el cambio físico, sino además el parón que sufre tu vida y que después debes retomar. A día de hoy sigo con pruebas, con pastillas y con la incertidumbre que crean los resultados de la próxima analítica, pero gracias a Dios estoy estable.

Quiero dar mi enhorabuena a la Fundación, ya que mucha gente se está curando gracias a su excelente labor. Nadie sabe lo importante que es ser donante de médula ósea hasta que no tiene un caso cerca. Os dejo aquí un pedacito de mi vida. ¡Muchas gracias por todo!

Página web actualizada 04/12/2016 00:44:19