Rubén
41 años
Sin enfermedad.
Este soy yo. El que en la foto aparece donando.
Un día, hace años, decidí ser donante de médula. Lo hice como el que decide qué pantalones ponerse, sin pensar qué repercusiones podía causar en mi vida, ni en la de los demás. Estas navidades tuve la oportunidad de descubrir esa repercusión, de sentirme muy bien y reflexionar, de ayudar a una persona a continuar con su vida y que su entorno pueda disfrutar por más tiempo de él o ella. La donación no es tanto (para ti) y lo es todo (para ellos).

Como yo, muchos otros pacientes y sus familias nos hemos unido para compartir contigo el mejor anuncio del mundo: que te digan que la leucemia está curada.

Soy papel, recíclame y no me tires al suelo, por favor.