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El año en el que REDMO se superó

Jun 22 2021

coronavirus, pacientes, trasplante de médula ósea, tratamiento

Imatge blog REDMO

El 2020 no ha sido un año fácil para la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia. Este 2021 va mejorando, pero también está siendo complicado. La Covid-19 ha alterado la manera en que todos trabajábamos. Y en este sentido, ¿cómo reorganizas una red de donación de médula ósea como el REDMO con la movilidad restringida y las fronteras cerradas? Tal como dice en la Revista REDMO el Dr. Enric Carreras, director del Registro de Donantes de Médula Ósea, “nunca hubiéramos podido imaginar la avalancha de nuevos retos que nos iban a aparecer día a día a lo largo de los siguientes nueve meses (desde el inicio de la pandemia)”. Pero los resultados anuales han sido mejores de lo esperados: la cifra de trasplantes y donaciones realizadas a lo largo del 2020 ha sido tan solo discretamente inferior a la de 2019 En cambio, el número total de donantes en el REDMO aumentaron hasta un 6%. También se ha realizado un 6% más de búsquedas de donante para pacientes españoles.

Resultados muy positivos para un año muy difícil

La Memoria del Registro de Donantes de Medula Ósea (REDMO) del 2020 es un buen resumen del trabajo de todo el equipo poniendo énfasis en los resultados, los números que se han logrado en un año tan fatídico como este. En este sentido, estos reflejan la buena coordinación entre todos los implicados de todas las donaciones de progenitores de medula ósea, sangre periférica, sangre de cordón umbilical y linfocitos de donantes no emparentados. Se ha llegado a una cifra muy parecida a la de 2019.

En el 2020 se registraron 30.631 donantes nuevos en el REDMO, representando un aumento del 6% del total de los donantes disponibles. De estos, el 64% son mujeres y el 36% son hombres. Los centros hospitalarios, pero, necesitan más donantes masculinos por razones médicas.

Cabe destacar también que en el mundo se alcanzaron los 37.558.025 donantes, aumentando un 5% respeto al 2019. España se sitúa en la treceava posición y la sexta en Europa con 431.703 donantes.

Otro dato relevante está en la donación de sangre de cordón umbilical. En el mundo había a finales del 2020, 799.770 unidades disponibles. España dispone de 64.638 y este año ha aportado 547 nuevas unidades. El REDMO en este sentido hace un trabajo encomiable siendo la primera organización de registro en Europa y la tercera del mundo.

La solidaridad de España con el resto de los países en la donación también es importante pues este pasado año han realizado hasta 335 donaciones a pacientes de 23 países del mundo (220 de donantes voluntarios y 115 de sangre de cordón umbilical).

Las peticiones de los hospitales españoles al REDMO para buscar donantes compatibles han aumentado un 6% respeto al 2019 llegando a un total de 1.034 búsquedas. En los casos en que se ha conseguido encontrar el donante compatible, se ha tardado una media de 26 días.

De esta manera, se ha conseguido realizar 459 trasplantes a partir de donante no emparentado y se han coordinado hasta 501 colectas, una más que el año pasado, debido a la criopreservación de los productos antes de la infusión por los problemas logísticos de la pandemia. 479 fueron a partir de donantes voluntarios (el 26% de estas donaciones provenían de España) y 22 de unidades de sangre de cordón umbilical (el 77%, españolas).

Estos positivos resultados son fruto de la colaboración de varios organismos: desde el personal de los centros de donantes de las distintas Comunidades Autónomas, colecta y trasplante, los bancos de sangre de cordón umbilical a los laboratorios de inmunología, empresas de transporte y, por supuesto, la Organización Nacional de Trasplantes y nuestro REDMO.

La transformación del REDMO

Como ya hemos anunciado, el trabajo realizado por todos los departamentos del REDMO ha sido titánico. La Covid-19 ha provocado grandes cambios en la manera de trabajar de todos: desde el equipo que busca los donantes compatibles hasta los couriers que en algunos casos han tenido que viajar kilómetros y kilómetros para llegar a su destino. Pero la resiliencia, la generosidad y la unión entre todos logró ir superando cada conflicto que se generaba. «El primer reto fue habilitar un espacio de trabajo en nuestra casa», comenta Mavi, del departamento de pacientes. De repente, el equipo del REDMO pasó de trabajar en la oficina con dos pantallas a tener que irse a casa y seguir trabajando desde allí. En este sentido, el equipo informático, es decir Mario Gran y Gerard Leris, tuvieron que trabajar contrarreloj programando hasta ocho portátiles para que quienes los necesitaran se los llevaran a casa. «Aquello parecía la NASA», ríe Mario.

Uno de los primeros conflictos que tuvieron que solucionar era sobre los tratamientos programados y el envío de las donaciones pues la mayoría de los aeropuertos españoles estaban cerrados. Afortunadamente organismos como la Organización Nacional de Trasplantes y los Bancos de Sangre y Tejidos facilitaron la gestión y aportaron soluciones para que las donaciones pudieran llegar en las mejores condiciones a los centros de trasplante. Además, al principio se obligaba a los progenitores hematopoyéticos a hacer una cuarentena antes de la donación pues no se sabía si el virus se podía transmitir por sangre. Así el proceso se alargaba casi un mes.

El departamento de workups no han dejado de vivir un vértigo constante para coordinar todos los envíos de los productos de progenitores hematopoyéticos. Los donantes, en condiciones normales, deberán trasladarse a los centros para hacer efectiva las donaciones. Pero en el contexto de la pandemia, todo se complicaba. No se podía alojarles en ningún sitio, pues todo estaba cerrado. Luego estaba como se hacía llegar el producto extraído al centro hospitalario donde el paciente sería trasplantado. Se llegó a contar con la Guardia Civil del aeropuerto para que fueran el enlace entre el responsable del centro de extracción y el courier, el transportador que viaja de país en país para entregar estos productos.

El departamento de donantes es otra de las patas del REDMO que más se ha visto afectado por los cambios de procesos. Uno de los procesos que debe pasar cualquier donante es el tipaje confirmatorio, la segunda extracción de sangre de donantes que parecen ser compatibles con un paciente dado. Este proceso se tuvo que anular y substituir por una llamada telefónica que hicieron las propias trabajadoras del departamento. Pero este proceso les acercó mucho más al donante. «Nos aportaba energía positiva hablar con ellos directamente, daba mayor sentido a nuestro trabajo. Hay mucha humanidad en estas llamadas» comentaron las chicas del departamento. Esta comunicación telefónica se reforzó también con el cuestionario de salud que se les hace al donante después de donar. Por aquel entonces oír la voz de los donantes ya arrancó más de una lágrima a más de una de estas infatigables trabajadoras. Así pues, este cambio en el proceso ha venido para quedarse, el resultado para todos es mucho más positivo.

Al mismo tiempo, el resto de los departamentos del REDMO y de la Fundación Josep Carreras contra la leucemia han sabido adaptarse a los cambios que día a día se iban implantando obligados por la pandemia. Las coordinadoras Núria Marieges y Cristina Fusté, la responsable de Calidad y Cumplimiento normativo Anna Giner o las encargadas de facturación Raissa Dardet y Carolina Salillas son también personas que han arrimado el hombro como nunca para superar los obstáculos y lograr salir reforzadas. «Estamos muy orgullosos de todo el equipo del REDMO, de su trabajo, su profesionalidad y resiliencia. Hemos aprendido mucho en colaboración, comunicación y nuevas tecnologías. Estas buenas prácticas ayudarán a mejorar todavía más el magnífico trabajo que se lleva haciendo» remarcó Anna Giner.

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