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Entrevista a Raquel (@ahora_que_como) y recetas contra la mucositis

20 Jun 2020

alimentación, efectos secundarios, mucositis, pacientes, quimioterapia, trasplante de médula ósea, tratamiento

Raquel post

Raquel es IMPARABLE contra un linfoma no Hodgkin y, a través de su experiencia, ha querido aprender a conocer cómo la comida te puede ayudar a encontrarte mejor durante el tratamiento.

Hoy nos contará su experiencia personal y cómo quiere ayudar a los demás IMPARABLES a afontar los efectos secundarios de los tratamientos a través de la alimentación.

Hola, mi nombre es Raquel y, como tú, soy un montón de cosas.

Mujer nacida a las puertas de los ‘80. Estudié Ingeniería (técnica industrial química) porque siempre sacaba muy buenas notas y los profes me dijeron que yo tenía que ser ingeniera. En aquella época lo de tener en cuenta las vibraciones era cosa de locos, aunque a mí ya me vibraran las ciencias de la salud. Así que, super responsablemente, me saqué la carrera y estrené el año 2.000 trabajando como Ingeniera. Dicho y hecho.

Me encantaba y me encanta enfrentarme a retos y diseñar soluciones, procesos nuevos con bonitos resultados finales. Para cada problema buscar diez opciones que lo puedan resolver, porque nunca se dan las mismas condiciones y por eso nunca se pueden aplicar las mismas soluciones.

El caso es que trabajaba, viajaba, estudiaba, vivía… todo mucho. Menos observarme. Y un día que paré, agotada, me vi unos bultos enormes. Linfoma Folicular Grado 2 Estadio IV. La primera línea de tratamiento fueron 6 sesiones de RCHOP (anticuerpos + quimioterapia) y 12 sesiones de anticuerpos. Total: 2 años y medio enchufándome cada 21 días a una bomba que me administraba mucha química. Qué paradojas.

Funcionó muy bien y hasta hoy sigo genial. Aunque aprendí de golpe cómo sentaba la alopecia, las náuseas, la mucositis, las diarreas y el bajonazo del cuarto día. Todo un espectáculo. Y eso no lo curaba la quimio. Y, como para mí todo fueron sustos, decidí volver a estudiar mucho, esta vez sí, entorno a la salud y a lo que me vibraba.

Soy Dietista con enfoque Integrativo y formación en Coaching Nutricional (porque no sólo somos lo que comemos) y me “obsesiona” la idea de ayudar a personas que pasarán por lo mismo que yo… esta vez sin sustos. Diseñar soluciones para personas. Mucho más chulo que para cosas.

Raquel, ex-paciente de linfoma folicular.

Hola Raquel, antes de empezar a hablar sobre “La leucemia y la alimentación” me gustaría que nos explicases por qué decidiste estudiar  este tema. ¿Qué te motivó?

Mi marca se llama @ahora_que_como. Sé que el nombre no tiene mucha chispa pero es exactamente lo que me motivó a estudiar esto… “ahora_que_como”

Teníamos visita con mi hematólogo de referencia, íbamos toda la familia a recoger la segunda opinión tras el susto inicial. El doctor nos explicó de forma super amable en qué consistía esta enfermedad onco-hematológica y cómo íbamos a tratarla. A mí se me empezó a nublar un poco la vista y el oído, sólo oía quimio, ensayo, tratamiento duro... Total, que cuando acabó, sólo se me ocurrió preguntarle: "Pero ¿y yo qué hago? ¿puedo comer de todo?" y su respuesta fue simple: "Por supuesto, come lo que te dé la gana".

Así que la noche antes de la primera sesión cené como una reina. Y no me pude sentir peor. Después de la quimio, y a pesar de toda la medicación preventiva, tuve unas náuseas horribles. Antes de la siguiente sesión se lo expliqué a una de mis enfermeras y me propuso hacer una dieta blanda 3 días antes y 3 días después de cada quimio. Y funcionó. Y pensé que seguramente yo también podía hacer cosas para que el proceso fuera más fácil. Así empezó todo.

 

Mientras eras paciente, imagino que los médicos te dieron algunas pautas sobre lo que NO podías comer. Pero, ¿cómo saber lo que SÍ o lo que era mejor para ti?

Efectivamente, nos explican qué debemos evitar por riesgo de infección. Durante el tratamiento nuestras defensas se quedan muy tocadas y es peligroso exponernos a posibles agentes infecciosos.

Básicamente te dicen que no comas nada crudo y que tengas mucha higiene en la cocina (reglas básicas de seguridad alimentaria). Sin embargo, no recibí ningún otro tipo de recomendación dietética. Nada de alimentos que podrían ir bien para evitar, en lo posible, efectos secundarios desagradables como náuseas, úlceras en la boca, mucositis, diarreas... Y realmente me hubiera resultado imprescindible, sobre todo para no caer en "trampas" que pueden resultar confusas, peligrosas, caras y del todo inservibles.

 

Si tuvieses que escoger un alimento que descubriste durante el tratamiento, ¿cuál sería?

El tomillo. Pienso literalmente que me salvó la vida. En mi caso sufrí una mucositis bastante agresiva y temprana. Era realmente incómoda. Me recetaron colutorios pero me aliviaban muy poco, acabé ingresada por una infección que me llegó al esófago.

En mi familia ya éramos muy de tomar tomillo, pero en el hospital, y a partir de ese ingreso, nos hicimos fanáticos de esta planta medicinal. El tomillo tiene excelentes propiedades antisépticas y, en el hospital, me recomendaron alternar enjuagues de bicarbonato con tomillo. Aquello fue mano de santo y desde entonces tomaba un par de infusiones de tomillo al día.

 

¿Crees que tu experiencia hubiese sido mejor si durante el tratamiento alguien te hubiese dado los consejos que ahora conoces?

Sin duda. En nuestro país los dietistas nutricionistas están fuera de la Sanidad Pública y considero que es un rol imprescindible para acompañar a cualquier tratamiento médico. Existen psicooncólogos pero no nutrioncólogos. Los efectos secundarios de los tratamientos pueden llegar a ser muy serios y la desnutrición, consecuencia de las náuseas, los vómitos, la anorexia, la disfagia (dificultad para comer), la disgeusia (alteración del sentido del gusto)... es una de las principales causas de morbimortalidad y deterioro de la calidad de vida de una paciente con cáncer. Es imprescindible disponer de este tipo de ayuda para que el tratamiento sea un éxito.

 

Le hemos pedido a Raquel que comparta con nosotros dos recetas (una dulce y otra salada) que podrían ir bien para comer si se tiene mucositis.

 

RECETA 1: CREMA DE COLIFLOR ENRIQUECIDA

Crema de coliflor enriquecida

INGREDIENTES.

- 1 coliflor pequeña

- 1 cebolla tierna

- 1 patata

- 2 huevos

- Aceite de oliva virgen extra (AOVE)

- Almendras

 

RECETA

1. Ponemos en una olla la coliflor pequeña, la cebolla tierna y la patata pelada, todo troceado para que se cueza en unos 15 minutos.

2. Mientras tanto, ponemos agua a hervir en un cazo con un chorrito de vinagre y cascamos 2 huevos. A los 3 minutos retiramos con una espumadera para no llevarnos mucha agua.

3. Una vez cocidas las verduras, trituramos añadiendo un puñado de almendras marconas, los huevos escalfados, 2 cucharadas de AOVE y el agua de la cocción hasta que consigamos la textura de crema que más nos guste. Corregimos el sabor con un poquito de sal.

4. Guarda la crema en la nevera y consúmela el día siguiente o unas horas después, cuando se haya enfriado o templado.

 

BENEFICIOS

El aporte de proteínas durante los tratamientos onco-hematológicos es imprescindible para mantener la masa magra y, con ello, un buen estado nutricional. Esta crema estará enriquecida con un huevo escaldado, proteínas completas y fácilmente aprovechables por nuestro organismo. 

Las almendras, como cualquier otro fruto seco, son otro plus de proteínas de calidad, además de ser una fuente importante de calcio y de grasas saludables.

La patata es el tubérculo al que se le ha cogido un poco de manía, pero nada más lejos de la realidad. Lo que nos aporta la patata es una maravilla, aunque dependerá de su método de preparación. No es lo mismo freír una patata que cocerla y consumirla una vez se ha enfriado en la nevera. Nosotros la vamos a consumir una vez refrigerada para aprovecharnos, no sólo de la energía que nos aporta, si no de la fibra en forma de almidón resistente que tanto gusta a nuestra microbiota intestinal.

El aceite de oliva virgen extra (AOVE) aporta la grasa más saludable que podemos encontrar.

Los triturados facilitan mucho la masticación, imprescindible cuando hay mucositis.

La tomaremos un día o unas horas después de haberla preparado para aprovechar el almidón resistente de la patata que nos beneficiará mucho a la hora de cuidar nuestra mucosa y también porque podremos adaptar la temperatura a nuestra situación concreta con la mucositis (más fría o más templadita).

 

RECETA 2: HELADO DE PLÁTANO

Helado de plátano

INGREDIENTES

- Plátano

- Crema de cacahuete

- Cacao puro

- Canela de Ceilán

RECETA

1. Cuando veamos que los plátanos se van poniendo muy maduros, los pelamos, los partimos en trozos pequeños y los metemos en una fiambrera en el congelador. Esa es la base de nuestro helado.

2. Bola 1: Trituramos un puñado de plátano helado con 1 cucharada de crema de cacahuete y 1/2 cucharadita de canela de Ceilán.

3. Bola 2: Trituramos un puñado de plátano helado con 1 cucharada de cacao puro en polvo.

* Si ves que te cuesta triturar el plátano puedes esperar un rato o añadir un poco de bebida de avena, pero sólo si tienes dificultades para triturarlo.

* Puedes añadir hojas de menta muy bien lavadas o arándanos o pistachos triturados para añadir textura y sabor al helado.

BENEFICIOS

El plátano es la base de este helado. Es una fruta “harinosa” que sola o mezclada con bebida de avena nos ayuda a mejorar las irritaciones y quemazones del tubo digestivo durante los procesos de quimio.

La crema de cacahuete es un plus de proteína y grasa interesante. OJO, cuando la compres asegúrate que sólo lleva cacahuetes y como mucho una pizca de sal. Y si te animas la puedes hacer en casa: sólo hay que tostar ligeramente unos cacahuetes crudos y triturarlos muy bien hasta que salga su aceitito.

El cacao puro y la canela de Ceilán nos aportan sabor, minerales y antioxidantes.

 

Prepararemos en directo el helado de plátano y hablaremos con Raquel en el Instagram de la Fundación. No te lo pierdas. Domingo 20 de junio a las 12 horas. ¡Te esperamos!

Página web actualizada 13/10/2020 17:47:56