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22S- Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica

  • El 22 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica, una enfermedad maligna de la sangre, cuyo tratamiento se ha revolucionado en los últimos 15 años

  • Este cáncer de la sangre representa alrededor del 15-20% de los casos de leucemias en adultos, con una incidencia de 1-2 casos por cada 100.000 habitantes / año

  • Una de las líneas de investigación del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras estudia monográficamente este tipo de leucemia y se centra en poder predecir qué enfermos se recuperarían con éxito si se les eliminara la medicación.

 

El 22 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica, un tipo de cáncer de la sangre en el que se produce una alteración cromosómica que origina, en la médula ósea, una proliferación descontrolada de granulocitos, un tipo de glóbulos blancos. La leucemia mieloide crónica es una enfermedad sobre todo de adultos y es más predominante en hombres.

Desde hace 15 años se utilizan como tratamiento estándar los inhibidores de "tirosina quinasa" (ITK), un tratamiento oral que se une específicamente a la proteína BCR-ABL1 que se genera en el momento en que se hace la translocación entre los cromosomas 9 y 22 (alteración típica de esta enfermedad). Esta proteína es inexistente en células sanas y, como el fármaco se une específicamente, "ataca" sólo a las células tumorales, lo que evita una gran parte de los efectos secundarios.

Este ha sido el tratamiento más espectacular visto en una enfermedad oncológica de la sangre. Antes de su aparición, muchos pacientes tenían que someterse a un trasplante de médula ósea, con la toxicidad y riesgo que este conlleva. La leucemia mieloide crónica era una enfermedad considerada de mal pronóstico. Además, posteriormente a la aparición del primer ITK , se han ido generando ITKs más potentes, llamados de segunda y tercera generación. Esto hace que los pacientes dispongan de un abanico más amplio de posibilidad de tratamientos que permiten cronificar la enfermedad sin grandes efectos secundarios para la mayoría de los enfermos.

A raíz de estudios realizados recientemente, se ha visto que, si después de 8 años de tratamiento (los dos últimos en muy buena respuesta molecular) se retira el tratamiento, la mitad seguirán sin enfermedad y la otra mitad recaerán (aunque si se tratan de nuevo recuperarán la respuesta molecular anterior). En el caso de los pacientes que no han recaído después de dejar el tratamiento, habrá que seguir estudiando su evolución ya que todavía es demasiado temprano para sacar conclusiones.

El grupo de neoplasias mieloides del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, liderado por la Dra. Lurdes Zamora, responsable de la Unidad de biología molecular del Instituto Catalán de Oncología (ICO) de Badalona y la Dra. Blanca Xicoy, hematóloga clínica del ICO de Badalona, ​​investiga cuáles son los factores predictivos que nos permitirían predecir qué pacientes llegarán a superar la enfermedad con éxito. Para ello, trabajan diferentes técnicas focalizadas en diferentes aspectos genéticos con el objetivo de encontrar algún marcador biológico que pueda prever la respuesta futura de un paciente, es decir, determinar si el paciente podrá dejar de tomar el medicamento con éxito o no.

Además, también investigan aquellos marcadores que determinan que un paciente no responda bien a ITK de primera generación para poder tratar directamente con los de segunda o tercera generación. Si se pudieran determinar estos marcadores en el momento del diagnóstico de la LMC, se ahorraría tiempo de evolución de la enfermedad ya que desde el primer momento se trataría con la medicación más adecuada para el paciente.

Página web actualizada 25/09/2018 12:41:44