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Entrevista al Dr. Oriol, hematólogo en el Instituto Catalán de Oncología

 Dr. Albert Oriol

El Dr. Albert Oriol es Médico Adjunto del Servicio de Hematología Clínica del Instituto Catalán de Oncología en el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, en Badalona. En la actualidad desarrolla su labor asistencial en el Hospital Germans Trias i Pujol, donde es responsable de diversos ensayos clínicos en mieloma y en leucemia aguda. Hemos querido preguntarle sobre algunos aspectos que pueden afectar a una persona que tiene el virus VIH y es diagnosticada de linfoma.

 VIH

El Virus de la Immunodeficiencia Humana (VIH) fue descubierto y se consideró como el agente de la naciente epidemia de SIDA por el equipo de Luc Montagnier en Francia en 1983

1. ¿Cómo era hace unos años el tratamiento de los pacientes enfermos de linfoma que tenían también el virus VIH? El hecho de tener esta enfermedad, además del linfoma, ¿afectaba mucho en su respuesta al tratamiento y en su supervivencia?

En el momento de la eclosión del sida, esta era una enfermedad sin tratamiento, mortal y a menudo, el linfoma era el episodio final del proceso. Con la aparición del AZT (primer medicamento antirretroviral) algunos pacientes lograban un cierto control de la infección pero, si desarrollaban un linfoma, nadie tenía muy claro cómo tenían que tratarlo. Por un lado eran personas frágiles y enfermas que a menudo toleraban mal el tratamiento. Por otra parte, los linfomas en esta población eran especialmente agresivos y no respondían al tratamiento igual de bien que los de la población no infectada. Finalmente, los pocos pacientes que toleraban el tratamiento y respondían seguían presentando el problema de base, el sida y sus complicaciones, con lo cual tampoco disfrutaban de una supervivencia prolongada y de calidad.

En los años 90 todavía había bastantes hematólogos poco partidarios de tratar a pacientes con sida que desarrollaban un linfoma y muchos de estos pacientes recibían tratamiento puramente paliativo. Esta actitud cambió radicalmente con la aparición de combinaciones antirretrovirales eficaces.

2. ¿Cómo era este tratamiento? ¿Qué diferencias había respecto a otro enfermo de linfoma?

El tratamiento habitual del Linfoma no-Hodgkin y del Linfoma de Hodgkin se basa en fármacos citoestáticos. Esto quiere decir que son fármacos que de forma transitoria provocan inmunodepresión y por lo tanto susceptibilidad a sufrir infecciones. También provocan otras alteraciones como la mucositis (llagas en la boca) que también facilita las infecciones con origen en la propia boca y tubo digestivo.

Todos estos efectos ya son lo suficiente importantes en la población inmunocompetente, por lo tanto, cuando se trataba de pacientes con una enfermedad de base causante de inmunodepresión el problema se volvía todavía más complejo. Los pacientes con sida a menudo interrumpían el tratamiento precozmente por esta causa y por lo tanto acababan muriendo debido al linfoma. Los pacientes con sida adelantado o con infecciones graves activas asociadas al sida a menudo no llegaban ni a empezar el tratamiento.

3. ¿El tratamiento de un enfermo de linfoma con VIH ha mejorado con los años? ¿Podemos decir lo mismo en el caso de un enfermo también con este virus y afectado de leucemia aguda o de otras enfermedades hematológicas malignas como el mieloma múltiple o los síndromes mielodisplásicos?

Actualmente la mayor parte de pacientes tienen la infección controlada con una combinación de dos a cuatro fármacos antirretrovirales. Esto hace que su estado general y capacidad para tolerar tratamientos citoestáticos sea muy similar a la de los pacientes inmunocompetentes. Por lo tanto, podemos decir que cualquier enfermedad hematológica en estos pacientes es tratable de forma estándar y que las posibilidades de éxito son próximas a las de cualquier paciente inmunocompetente.

Anatomía del sistema linfático

Anatomía del sistema linfático 

4. ¿La edad del paciente afecta más si tiene el virus del VIH en el caso de un enfermo de linfoma?

Los pacientes de edad adelantada en general tienen menos tolerancia a los fármacos que los pacientes más jóvenes, cuando hablamos de edades por encima de los 70 o 80 años tenemos que entender que se trata de personas frágiles y con riesgo de complicaciones, no tan sólo en enfermedades graves como el linfoma sino incluso en procesos aparentemente más banales. Hoy en día la edad es un factor de complejidad y de riesgo más importante que la infección por el VIH para la mayoría de enfermedades, incluyendo el linfoma.

5. ¿Tienen los enfermos de VIH más posibilidades de desarrollar un linfoma u otra hemopatía maligna? ¿Por qué? Si es así, ¿hay algún tipo más frecuente?

Desde el inicio de la pandemia del sida se vio que estos pacientes desarrollaban con mucha más frecuencia determinados tipos de linfoma, los más habituales el linfoma difuso de células grandes B, el linfoma cerebral primario y el linfoma de Burkitt. También se ha visto que la incidencia de linfomas en esta población ha bajado a partir del uso de tratamientos antirretrovirales combinados. El linfoma de Burkitt es el único en el cual no se ha constatado una reducción en la incidencia en pacientes con infección controlada por el VIH.

6. Hace un cierto tiempo, hubo un caso en Alemania de un paciente de leucemia con VIH que, gracias a un trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos, consiguió curarse tanto de la leucemia como del SIDA. ¿Es así? ¿Cree que en el futuro los trasplantes alogénicos de donantes no emparentados pueden ser un recurso exitoso los enfermos de SIDA?

Es un caso anecdótico que nos demuestra una vez más la diferente susceptibilidad individual que hay respecto al virus del sida. El sistema inmunitario del donante no tan sólo no afectó a la infección del receptor sino que incluso consiguió eliminarla. De todas maneras el trasplante alogénico es un tratamiento complejo con muchas complicaciones a considerar. Ahora mismo, no tenemos manera de saber si el donante será resistente al sida o, a la inversa, será todavía más susceptible que el receptor, cosa que tendría un efecto catastrófico, esto hace que no se pueda considerar una alternativa terapéutica válida al momento actual.

El tratamiento antirretroviral es hoy por hoy un tratamiento seguro y efectivo para la mayoría de pacientes. Aun así, el caso de este paciente abre nuevas puertas a la investigación de otras opciones.

Página web actualizada 27/06/2019 07:15:20