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Ester

Hola, me llamo Ester y lo que voy a contar me cuesta mucho, ya que soy una persona a la que no le gusta que la gente la quiera por lástima. Tampoco me gusta hablar de ello pero es una etapa de mi vida que sé que debería contar con mucho orgullo, pero cuando me pasó y donde vivo yo, en Miranda de Ebro, había mucha ignorancia y la sigue  habiendo. También soy consciente de que lo que  voy a contar no será como te lo puede contar mi madre o mi abuelo, quienes estuvieron ahí desde el primer día.

Soy ex-paciente de leucemia. Me la detectaron el 6 de febrero de 1989 y sólo tenía 6 años. Me ingresaron en Miranda con un catarro, pero evidente no era eso. De ahí me llevaron a Vitoria donde comenzó todo el proceso. Lo que más les importó fue que me salió un hematoma  en el gemelo derecho que me dejó inmóvil durante 3 meses. Los médicos decían  que no iba a volver andar pero yo estaba convencida de que sí y aprendí a andar como un bebé.

Mientras tanto, todas las semanas me daban quimios horribles. Todavía recuerdo las vomitonas y la cara de mi hermano y de mis primitos, todos ahí conmigo. Durante un tratamiento al doctor se le olvidó darme  unas  pastillas y me provocó lo que suelen llamar "una muerte dulce". Me volvieron a ingresar y me recuperé en 10 días. Mientras tanto mi padre no hacía más que estudiar el caso del Señor Josep Carreras y su autotrasplante y la Fundación que acaba  de crear.


Las quimios hicieron su efecto perfectamente y los doctores recomendaron que nos olvidásemos del tema  por un tiempo, ya que ya estaba  en remisión y el trasplante podía esperar 5 o 6 años.

Mi padre, no conforme y tras  mil llamadas, logró una cita  con el Dr. Albert Grañena para comentarle la situación y pedirle que me visitara. En octubre de ese mismo año nos  fuimos  mi padre, mi madre, mi abuelo y yo a Barcelona, al Hospital Clínic. Me acuerdo como  si  fuese hoy  de ese pasillo con esos bancos blancos donde mil veces lloraba porque me iban a hacer la punción. Las primeras caras que vi cuando llegué fueron el Profesor Ciril Rozman, el Dr. Albert Grañena y a mis médicos, el Dr. Jordi Sierra y el Dr. Enric Carreras, que me cogían en brazos  y me llamaba "ratona". Al Dr. Enric Carreras lo quiero un montón y me alegro de que él sea quien explica cómo se realiza y se prepara a la persona que va a ser donante.

Volviendo a mi historia, nos quedamos una semana, en la que me  hicieron un montón de pruebas como si de un conejillo de indias se tratase, entre ellas una punción medular, y regresamos a Miranda. Yo seguía yendo al colegio y haciendo mi vida cotidiana, hasta que a finales de noviembre llamaron y nos dijeron que ya estaba  todo listo.

El 7 de Diciembre de 1989 a las 12:00 del mediodía me autotrasplantaron. Duró unos 8 u 10 minutos, vamos lo que viene siendo una punción. Después del autotrasplante llegó al hospital el Señor Josep Carreras a la inauguración de la planta para su Fundación. Yo lo vi por la tele pero mis padres y mi abuelo sí que estuvieron con él. Al día siguiente fuimos  a la planta nueva y ahí  estuve un poco malita. Estuve 2 meses en la cámara nueva que estrené y cuando salí firmé. El día que peor lo pasé fue cuando me raparon el pelo, ya que con la  quimio no se me cayó y me lo tuvieron que quitar, por higiene más que nada. Después me pasaron a una habitación donde estuve poco tiempo y, en mayo de ese mismo año, el médico dijo que sería conveniente  volver a Miranda. El cambio me vino súper bien aunque íbamos  todas las semanas a la revisión, después cada tres meses, después cada seis o cada año hasta que me dieron el alta.

Quiero dar mi apoyo  a todo el mundo que se encuentre en esta situación, anónimos o famosos, y desearles mucha suerte y sus acompañantes también. Cuando a mí me ocurrió era inocente pero era una  niña y pensaba: "Cuando salga de aquí me habré curado", y lo conseguí, así que, a todos, mucho ánimo.

Si quieres informarte sobre qué es la donación de médula ósea para ayudar a muchos pacientes de leucemia a tener una oportunidad de curación, haz clic AQUÍ. Recuerda que la donación de médula ósea es altruista, anónima y universal. Si te inscribes como donante de médula ósea, has de estar dispuesto a hacer efectiva la donación para cualquier persona del mundo que lo necesite. Si quieres más información, escríbenos a donants@fcarreras.es o llámanos al teléfono gratuito 900 32 33 34.

También puedes hacerte socio de la Fundación Josep Carreras. Con muy poco, nos ayudarás a continuar investigando.

Página web actualizada 15/03/2019 10:38:10