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Iván

“Hace dos años y medio que nos cambió la vida por completo. No ha sido un camino fácil, han sido muchísimos los momentos malos, de caídas, de incertidumbre, de miedo, de dolor… Momentos que pertenecen al pasado porque, a día de hoy, al fin podemos empezar a perder un poco el miedo y empezar a vivir una nueva vida.

Hoy, 25 de enero de 2017 hace un año del trasplante de médula ósea, 365 días vividos intensamente. Hoy es tu primer cumplevida, Iván, ahora a seguir cumpliendo sueños, cariño. Ya has visto que todo es posible. Te queremos muchísimo.

Todo empezó un martes 2 de junio de 2015 cuando fuimos a urgencias. Allí le realizaron una analítica a Iván y, tras repetirla dos veces, el diagnóstico fue leucemia. Anteriormente no tenía ningún síntoma que indicara que pudiera padecer una enfermedad tan grave, por lo que este diagnóstico nos pilló completamente desprevenidos.

De nuestro hospital lo trasladaron al Hospital General de Alicante donde confirmaron el diagnóstico y nos informaron que pasaría un mes ingresado como mínimo. Tenían que ponerle un catéter y comenzar con la quimioterapia lo antes posible.

En ese momento se te cae el mundo encima, y lo primero que piensas es: “¿por qué a mí?, ¿por qué a él?, ¿qué vamos a hacer ahora?, ¿cómo lo vamos a afrontar?”. Numerosas eran las preguntas que nos hacíamos mientras, a la vez, intentábamos asimilar todo lo que nos iban diciendo los médicos. En ese momento teníamos dos hijos: Izan de 8 años y Aitana de sólo 6 meses.

No sabíamos muy bien cómo lo íbamos a hacer, pero yo tenía muy claro que había que superarlo y no iba a permitir que la enfermedad nos hundiera. Él, sin embargo, miraba más el lado negativo. El miedo en esos primeros momentos te supera. Iván solo tenía en mente a sus hijos, no paraba de nombrármelos y de plantearse cómo se lo íbamos a decir al mayor. Su trabajo también le preocupaba porque es autónomo y estaba en plena campaña de verano. Le costó hacerse a la idea, pero, al final, entre todos conseguimos que se centrara en su salud y que dejara el resto en nuestras manos.

Tuvieron que realizarle una punción en la médula ósea para determinar el porcentaje de enfermedad en sus células y así saber qué tipo de leucemia padecía. El resultado indicó que había más del 80% de enfermedad en su médula y que tenía leucemia mieloide aguda.

Nos trasladamos a vivir a Alicante para estar cerca de él y poder estar con los niños. Así pasamos los primeros cuarenta días, largos y duros, de su primer ingreso. Con esta primera quimio consiguió la remisión completa de la enfermedad. No iba a necesitar un trasplante de médula ósea de un donante, sino un trasplante autólogo (o autotrasplante). Para realizar este autotrasplante tenía que someterse a otro ciclo de quimio seguido de una consolidación para recoger sus células y congelarlas ya que servirían posteriormente para el trasplante.

Finalmente fue imposible recogerle las células porque contrajo varias infecciones graves durante el proceso. En el primer ciclo cogió pseudomonas en la piel y tuvo que entrar en quirófano. En el siguiente ciclo fue un estreptococo que lo paralizó del cuello hacia abajo.

Estas dos infecciones son muy graves para un paciente sin defensas. Afortunadamente su médula seguía en remisión y, como fue imposible la recogida de células, ahí terminó su tratamiento. A partir de este momento, todos los meses iba a revisión y cada trimestre le realizaban una punción para controlar que seguía en remisión.  A los dos meses de recibir su última quimio nos enteramos de que, aun siendo dificilísimo, estaba embarazada. Y así llegó nuestro tercer hijo, Evan.

Las revisiones iban saliendo positivamente cada mes, al igual que el embarazo. Parece que la vida nos sonreía y que íbamos a terminar con esta pesadilla. En octubre de 2016, fecha en la que daría a luz, recibimos una llamada de la doctora que nos comunicaba que en la última prueba un resultado había salido alterado. A los tres días de nacer nuestro bebé supimos que Iván había recaído y que tenía que ingresar cuanto antes.

En esta ocasión sí que necesitaba un trasplante de médula ósea de otra persona. Había que buscar un donante compatible a través de REDMO (Registro de Donantes de Médula Ósea de la Fundación Josep Carreras), puesto que ni su hermana ni sus padres eran compatibles. Al igual que la vez anterior, alquilamos un piso en Alicante para estar cerca de él. Esta recaída fue más dura para Iván que estaba completamente destrozado. Ya sabía a lo que se enfrentaba pero había que ser fuerte y pelear, y para ello contaba con la fuerza que le daban sus tres hijos.

Empezó con el ciclo de quimio y, por suerte, consiguió la remisión completa. De esta forma, en el momento en que apareciera un donante compatible le podrían hacer el trasplante. La suerte seguía de nuestra parte y el 22 de diciembre de 2016 recibimos la noticia de que había un donante 100% compatible con Iván. Comenzamos los viajes a Valencia donde le realizaron las pruebas necesarias previas al trasplante y el 15 de enero de 2017 nos instalamos en la que sería nuestra habitación durante varios largos días en el Hospital La Fe. Sabíamos que era la solución y a la vez éramos conscientes de las complicaciones que conllevaba un trasplante y de que la quimio previa al trasplante era una de las más duras. Aun así, ser fuertes y positivos era nuestra única opción.

Veía que lo pasaba mal, que no le era fácil, pero intentaba hacérselo lo más llevadero posible. Yo tenía algo claro, nunca lo dejaría caer. Yo estaba segura de que él lo conseguiría y de que pronto volveríamos a estar los cinco juntos. Aguantó día tras día luchando como un titán entre esas cuatro paredes y en su día +17 nos dieron el alta porque sus defensas aumentaron. Los médicos nos recomendaron quedarnos en un piso en Valencia cerca del hospital para poder acudir con rapidez ante cualquier urgencia, ya que no todos los hospitales tratan esta enfermedad y nosotros vivimos a dos horas de distancia. Su primera noche fuera del hospital la pasó con fiebre por un virus que había cogido y tuvo que volver a ingresar. Estaba muy débil y seguía necesitando plaquetas y sangre.

A la semana le dieron el alta y, al fin, se encontraba en casa con sus tres tesoros, esos que siempre tenía presentes. No fue fácil, pero poco a poco fueron pasando los meses, le iban quitando medicación, se iba recuperando y cogía más fuerza y resistencia. Así fue como, mes a mes, mi gran héroe y amor de mi vida, venció esta batalla, venció al dragón de la leucemia.

Hoy, a un año del trasplante, miramos atrás y aunque recordemos los momentos duros que hemos pasado, hemos aprendido que solo importa echar la vista al futuro y vivir el día a día disfrutando de todo lo que tenemos hoy.

Desafortunadamente, son muchas las familias que luchan contra esta enfermedad. Familias a las que me gustaría mandarles todo mi apoyo y mi fuerza, y hacerles ver que sí se puede y que tras la tormenta llegará la calma, el dolor quedará atrás y todo esfuerzo habrá merecido la pena. También quiero hacer un llamamiento a todas aquellas personas que tengan entre 18 y 40 años a que donen sangre en su centro de salud más cercano, plaquetas y médula. Donar médula no es peligroso ni doloroso para el donante. Existe mucha desinformación sobre estos temas y no somos conscientes de que todos podemos ser superhéroes, todos podemos salvar una vida con un solo gesto; gesto que queda completamente recompensando con la satisfacción de saber que has ayudado a una persona a seguir viviendo, a seguir teniendo esperanza, y a una familia entera a volver a ser feliz.

Por último, no quiero olvidarme de agradecer el apoyo de nuestra familia y amigos. Os queremos”.

Vanessa, mujer de Iván

Página web actualizada 24/05/2018 11:00:26