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Jessica

“Me llamo Jessica, tengo 31 años y soy de Barcelona. Hace 28 años, cuando yo solo tenía 3 años, me diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda y desde el primer día me trataron en el Hospital Sant Joan de Déu. 

Tuvimos la suerte de encontrarnos con un equipo de médicos excepcionales los cuales me han tratado siempre como una princesa. 👑 

Mis padres me llevaron al hospital puesto que tenía llagas en la boca, estaba muy débil y pálida, muy cansada, y tenía muchos morados por todo el cuerpo. Me hicieron pruebas y ahí salió la peor de las noticias: leucemia. Los médicos les dijeron a mis padres que estaba tan avanzada que no tenía muchas posibilidades de curarme. Era principios de los años ’90.

Hablaron de hacerme un trasplante de médula ósea, le hicieron pruebas a mis padres y a mi hermana mayor, pero ninguno fue compatible conmigo. Hablaron también de que mis padres tuvieran otro hijo HLA compatible para poder utilizar la sangre del cordón umbilical. Al final de todo no hizo falta hacer el trasplante de médula, en aquella época llegó un tratamiento de Estados Unidos que estaba en pruebas y les explicaron a mis padres que podría funcionar o no. Los médicos, entre otros tratamientos, empezaron a notarme mejoría y las analíticas iban saliendo mejor. 

Recuerdo muchas cosas tanto buenas como malas de aquella época. En el Hospital Sant Joan de Déu, tanto a mí como a mis padres nos han tratado de una forma excepcional, al final con tanto tiempo que pasas ahí es como tu segunda casa y segunda familia. 

Los recuerdos malos, al ser una niña pequeña, sobre todo eran porque no entendía por qué me tenían que pinchar cada día, por qué no podía salir a la calle o por qué no me dejaban estar con amigos. Son cosas que al ser niña no entiendes. Mi madre me contaba que tenía “un bichito” malo en el cuerpo y que tenían que matarlo.

¡Momentos buenos hay tantos! Recuerdo cuando venían los jugadores del Barça a vernos, cuando venían Papa Noel y los Reyes Magos y nos traían muchos regalos. En ese hospital en el que tanto tiempo hemos pasado mis recuerdos buenos compensan a los malos.

A día de hoy la principal secuela de la quimioterapia es una plaquetopenia crónica que vamos controlando con analíticas. Hace apenas seis meses me diagnosticaron otro tipo de cáncer: un cáncer de tiroides. Me tuvieron que operar y hacer una tiroidectomía total. Ahora estoy medicada de por vida. En septiembre me tuve que someter a una sesión de yodo radiación y actualmente los valores tumorales me han salido negativos. En junio tendré que hacer otra tanda de yodo radiación con dosis más reducida para hacer un rastreo. 

¿Mi reacción a todo esto? Seguir luchando como lo hice desde el principio. Nunca he dejado de hacerlo. Nunca he pensado en rendirme porque me gusta tanto lo que tengo en mi vida que no querría perdérmelo. 

Quisiera agradecer a mi familia, a mi pareja y a mis seres cercanos, por cuidarme y ayudarme tanto en los momentos malos. ¡Os quiero mucho!!

Por último, quisiera decirles a todas aquellas personas que están pasando por una situación parecida que nunca hay que rendirse, hay que luchar hasta el final.

¡¡No estáis solos!!”

 

Jessica 


Página web actualizada 04/02/2019 12:48:55