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Laura y Felipe

¿Cómo podrías renacer sin antes haber quedado reducido a ceniza?

Friedrich Nietzche

Quizá no son muy conscientes de ello pero ambos se dedican a dar valor a la vida. Han tenido que tocar fondo para conseguirlo pero han podido salir reforzados de esta aventura. Esta es la historia de Laura y Felipe, o de cómo perder para ganar.

Felipe y Laura, paciente

Laura, junto a su hijo Álvaro, y su hermano Felipe

Laura tiene 36 años y es arqueóloga y Felipe, su hermano pequeño, ilustrador. A su manera, en ambas profesiones tienen en su mano darle vida a lo que a priori parece muerto: objetos, experiencias, recuerdos. Es exactamente esta pareidolia lo que representa R.I.P, la última obra gráfica de Felipe Almendros. Aunque sólo el título parece evocar sufrimiento y desasosiego, en realidad es todo lo contrario.

Portada libro RIP Felipe Almendros

Portada de R.I.P, novela gráfica de Felipe Almendros.

“Es un libro que explica, de forma introspectiva, un viaje a mi conciencia para poder solucionar mis problemas a través de la curación de mi hermana. En realidad creo que fue mi hermana quien me salvó a mí”, comenta Felipe.

Pero para entenderlo tendríamos que remontarnos a unos años antes. “De repente parecía que se acababa el mundo”. Esto es lo que pensó Laura cuando, con sólo 33 años le diagnosticaron leucemia mieloide aguda. Tras desplazarse desde México, donde reside, hasta el Hospital Clínic de Barcelona, Laura empezó el tratamiento de quimioterapia iniciando así un camino que, aunque desembocaría en un trasplante de médula ósea, ella no veía el final. “Recuerdo que yo no había entendido bien que era urgente ver si Felipe era compatible conmigo.  Seguía pensando que con la quimio me curaría y no haría falta que mi hermano se arriesgara, eso creía… Unos días después me dijeron que Felipe era compatible al 100% conmigo… Recuerdo que yo seguía sin entenderlo, era como si bloqueara ese pensamiento por miedo al trasplante”, recuerda Laura.

Laura Almendros paciente

Laura, durante el tratamiento.+

Justo en esas circunstancias, Felipe no estaba pasando por un buen momento. “En esos días oscuros me era imposible salir de casa. Me aplastaba el dolor físico producido por una agorafobia que me impedía hacer una vida normal. Mientras estaba sufriendo esos extraños episodios de ansiedad y, en medio del tratamiento, recibí dos llamadas fatales que hacían presagiar un empeoramiento de la depresión que sufría: mi padre había muerto y mi hermana necesitaba mi médula para curarse de la leucemia que padecía”, describe Felipe en el libro. “Pero a veces necesitas problemas reales que te hagan superar los que no sabes de dónde vienen”.

Libro RIP Felipe Almendros 1

Viñeta de R.I.P

Entendí que el poder ayudar a mi hermana a superar la leucemia, hizo que yo me curara de esa maldita depresión. Por eso digo siempre que los traumas reales te hacen superar los que no sabes de donde vienen. Por lo menos en mi caso funcionó, me hizo poner los pies en el suelo y estar al 100% concentrado en ayudar a mi hermana. Pensé que era yo quien le debía algo a mi hermana, y que necesitaba explicarlo de alguna manera”, así explica Felipe qué le impulsó a llevar a cabo este cómic.

Y llegó el momento del trasplante. “Lo recuerdo con mucho nerviosismo y curiosidad por cómo sería, qué sentiría, preguntaba y preguntaba, al final tres bolsitas de un líquido rosado que al entrar en contacto con mi cuerpo me hizo sentir un sabor a berberechos, ja, ja. Me sentí como si estuviera tomando tapas… Ese día Felipe también estaba ahí, como cada día, y es que no sólo me curó dándome su médula, estuvo conmigo cada día, cuidándome, pero sobre todo haciéndome reír, no recuerdo si hubo dolor durante el proceso, sólo lo que nos reíamos en la cámara con los plásticos y con el olor a berberechos, desde entonces no podemos comerlos. A pesar de todo lo que él estaba pasando como persona, yo tuve al más valiente y fuerte de los hermanos a mi lado, él me dio de nuevo la vida, otra nueva oportunidad y me demostró un amor sin límites…”, afirma Laura.

Libro RIP Felipe Almendros 2

Felipe también recuerda ese día con mucha felicidad y esperanza. “Poder ayudar a alguien de una forma tan sencilla me parecía casi un privilegio. Si no hubiera sido mi hermana, lo hubiera hecho igual. Yo no tengo hijos, pero poderle dar la vida a alguien, tiene que ser muy parecido a eso. Recuerdo despertar después de la donación en una camilla al lado de una enfermera muy amable. También recuerdo que, pese a la anestesia, no paré de hablarle y agradecerle lo que habían hecho por mi hermana”. 

Felipe Almendros donante

Felipe Almendros

Con su experiencia, ambos se han ofrecido mutuamente una segunda oportunidad y han demostrado que valoran la vida por encima de todo. No sabes lo fuerte que eres hasta que la vida te pone a prueba. Sonríe y disfruta de la vida que es maravillosa. Son las palabras de Laura las que resumen esta lección de vida de dos hermanos que para ganar, antes tuvieron que perder. “Cuando la vida te pone a prueba y pierdes todo, ese día únicamente puedes empezar a ganar. Enferma, débil, sin control de mi cuerpo ni de mi vida, sin salud…justo en ese momento fue cuando empecé a ganar, a conocer de lo que era capaz, a reconocer quien era y qué quería, a entender mi vida, a cambiar lo que no me gustaba, a reconocer quien estaba a mi lado y, sobre todo, a quien quería junto a mí y en mi vida… Una enfermedad considerada silenciosa y traicionera, el cáncer, y que sin embargo a mí me dio la oportunidad de aprender a quererme en los peores momentos de mi existencia,  de aceptarme en los momentos de mayor debilidad, de apreciar mi cuerpo cuando éste había perdido toda la belleza que no había sabido reconocer antes, a mirar mi rostro en el espejo y no verlo como el de una enferma si no como el de una mujer luchando y a entender la enfermedad no como el final, si no como el inicio de la sanación de mi alma y mi ser. Un ser que tenía que estar cerca de la muerte para poder renacer con una fuerza y unas ganas de vivir únicas”.

Libro RIP Felipe Almendros 3

 

● ¿Qué significa ser donante de médula ósea y dónde puedes informarte?

Laura y Felipe lo resumen así:

Laura: “Dar médula a un hermano es algo que tal vez nadie dudaría, parece normal y aun así creo que hace que seas una persona más plena después de hacerlo, donar médula de forma tan altruista como es cuando no conoces a quien la va a recibir, te hace un ser humano en todos los sentidos, das vida, pero sobre todo una oportunidad de vivir mejor”.

Felipe: “A veces, quizás por falta de información, pensamos que donar médula ósea va a ser una experiencia traumática con agujas clavadas en tu espalda y cosas por el estilo, pero la realidad es muy diferente. Son muchos los pacientes que esperan encontrar a una persona compatible ¿Y si fueras tú?”.

Entra ahora AQUÍ e infórmate sobre la donación de médula ósea

Página web actualizada 09/07/2019 16:37:24