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María

María, ex-paciente de linfoma

"Me llamo María Curiel Bayan y con 25 años se me cayeron las ilusiones cuando me dijeron: "No puedes irte, te quedas ingresada." Todo comenzó con un pequeño bulto sin importancia en el cuello junto a la clavícula. Fui al médico y me dijo que no tenía importancia, que era un simple ganglio. Fue creciendo y nada, lo mismo, me dijeron que era una contractura. Además, tenía una tos fuera de lo normal, a pesar de no haber fumado nunca, una pérdida de peso exagerada (en una semana llegué a perder 10 kilos),  pero sin embargo, yo seguía con mi trabajo puesto que me decían que era un constipado mal curado y el estrés.

En mi casa me volvieron a mandar al médico de cabecera. Me hicieron pruebas de alergia por lo de la tos y nada. El alergólogo me dijo que me iba a hacer una placa de tórax, ya que tenía el pecho muy agarrado. También me mandaron una ecografía y una analítica. Cuando me hicieron la placa recuerdo que vi a las enfermeras correr y preguntando si tenía fiebre. En ese momento me puse muy nerviosa. Llamaron a mi madre, quien estaba esperando fuera, mientras yo lloraba y le decía que tenía cáncer. El médico le dijo a mi madre que había algo y que iban a repetir las pruebas. Mi madre me dijo que no me preocupase, que a veces las pruebas salen mal y hay que repetirlas. Sin embargo, se derrumbó cuando llamó por teléfono a su pareja y a mis hermanos.

Finalmente llegó el diagnístico: Linfoma de Hodgkin. Todo fue muy rápido: el ingreso en planta, las analíticas, el TAC, el PEC, las quimios, las punciones de médula... Todo ocurrió durante 16 días de ingreso. El tratamiento fueron 12 sesiones de quimioterapia y 20 de radioterapia. El oncólogo me dijo que no me preocupara, que no tendría complicaciones, pero que me cortara la melena tan larga que tenía. Así lo hice, me lo corté, pero por suerte no se me cayó.

María, ex-paciente de linfoma, con sus amigas

Saqué fuerza de donde no la tenía. Llegaba a mis sesiones de quimioterapia con el teléfono en la mano para quedar con mis amigos. Invité a mis amigas a una casa rural y disfruté muchísimo, como si fuera lo último que fuera a hacer. Mi madre me decía que para y descansara un poco jaja.

Hoy ya hace casi 5 años de todo esto y estoy estupenda. Quiero dar las gracias a mi familia porque sin ellos no hubiera sido capaz: mis sobrinas, quienes me daban aliento, las chatis, Rosa y Rosana... Les doy las gracias a todos. Sigo en remisión total y con revisión cada 6 o 8 meses aproximadamente.

¡Mucha fuerza a todos los Pelones Peleones sea cual sea el motivo por el que estéis en lucha!"

María

Página web actualizada 09/07/2019 16:37:26