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Maribel

"Hola a todos, mi nombre es Maribel, tengo 30 años, y soy de Madrid.

Todo empezó cuando me noté un bulto entre las dos clavículas, donde todos tenemos un “agujerito”. Un día, al mirarme al espejo me di cuenta que el “agujerito” había desaparecido, y en su lugar había salido una masa dura.

Tuve que empezar a dejar de ir al gimnasio porque me cansaba más de lo normal, me sofocaba sólo subir una cuesta, y ya no podía comer ciertas cosas porque se me quedaban en la garganta y a cada bocado tenía que beber, si no me ahogaba.

Después de ir a urgencias y decirme que tenía bocio, decidí ir a otro médico, el cual me mandó una ecografía en la que vio algo que no le gustaba, y me mandó una punción de aguja fina.

Acudí al Hospital Doce de Octubre a hacerme la punción. Después de esa dolorosa prueba noté que algo no iba bien, ya que los médicos me mandaron directamente a urgencias para hacerme más pruebas. Me hicieron una placa y una analítica, y desde ese 17 noviembre de 2017 me quedé ingresada. Querían hacerme más pruebas, ya que me dijeron que esa masa que tenía entre las dos clavículas no era sólo eso, si no que venía de más abajo del esternón.

Después de un Pet-tac y biopsia de tórax, llegó el temido diagnóstico: un linfoma mediastínico primario. Cáncer. En cuanto te dicen esa palabra se te para el mundo, y lo primero que le pregunté al médico fue: pero ¿por qué a mí?, ¿qué he hecho mal?, soy una chica que hace deporte, se cuida, no bebo, no fumo y nunca me había puesto mala. El médico me respondió que no lo pensara, que es una lotería y que le puede tocar a cualquiera.

Fue el peor día de mi vida, todo se me vino abajo. Me acababa de independizar, todo me iba genial, ¿qué hacía yo ahora?

Lo más difícil era contárselo a todas las personas que quería. Y fue justo en ese momento, al verlas rotos de dolor, que de repente “mi chip” cambió, algo dentro de mí que me hizo más fuerte. Desde ese mismo momento aseguré que ese “gremlin” no iba a poder conmigo, que no sabía dónde se había metido, que pensaba luchar para acabar con él y que no iba a poder conmigo.

Me pusieron un catéter “PICC” para hacer el tratamiento de quimio y no dañar mis venas, un compañero que iba a tener durante todo el tratamiento y del que tenía que cuidar, jajaja.

Empezó mi tratamiento de R-CHOP. Era un ciclo de 4 días seguidos de quimioterapia ingresada, y así cada 21 días, un total de 6 ciclos.

Me corté el pelo y lo doné para que hicieran pelucas, y cuando vi que empezaba a caerse me lo rapé, compré unos pañuelos de diferentes colores y listo.

Recuerdo que el día de nochevieja lo pasé ingresada, pero ya tenía mi propia noche vieja preparada para celebrarla con los míos en cuanto me dijeran que estaba curada. No pasa nada, no hay que venirse abajo por pasar días que creemos importantes ingresado. Lo importante es mentalizarse de que estas ahí y te estás curando, que ya vendrán esos días y se repetirán, y los celebrarás mucho más que antes.

Después del 4º ciclo me hicieron un pet-tac. Los médicos esperaban que ya no tuviera nada, y lo importante era que había reaccionado bien al tratamiento y que se había reducido muchísimo. Aún quedaba algún resto, pero esperaban que con los dos ciclos que quedaban se limpiará.

Cada cuerpo es un mundo, pero la verdad es que yo no me puedo quejar. Aun teniendo nauseas, heridas en la boca, fiebre, urgencias, defensas bajas, mareos, anemia y demás, nunca he perdido la sonrisa. Y lo más importante de todo, el ánimo, que en estos casos hace mucho para ayudar a salir adelante, mentalizarte y sacar lo positivo de todo.

En esta etapa he aprendido a valorarme, a ver la fortaleza que tengo cuando pensaba que era una chica muy débil y negativa. Me he dado cuenta de que soy todo lo contrario: que tengo ganas de vivir y de salir adelante. Y, sobre todo, de la gente maravillosa que he conocido durante el tratamiento y de la gente que he tenido a mi lado durante todo este tiempo: a mis amigos, mi familia y mi novio. Todos ellos me han ayudado a levantarme cuando creía que me iba a caer…y a ser feliz siempre, a pesar de las circunstancias.

Ahora mismo ya he acabado el 6º ciclo y estoy esperando a que me hagan un pet-tac para ver cómo está todo. Aunque me han dicho que, depende de lo quede, quizás hay que dar radio, yo estoy preparada para lo que tenga que venir. Hemos llegado ya hasta aquí, lo peor ha pasado y haré lo que haga falta para acabar con este bicho.

Estoy segura que en esta vida todo pasa por algo, que siempre hay que sacar lo bueno de todo, y que a pesar de que lo veas muy negro, después de la tormenta sale el sol y la lluvia no dura eternamente. Así que a la gente que están pasando por esto o que van a pasar, quiero decirles que SE PUEDE, que hay días malos, pero que nunca pierdan la sonrisa, el ánimo, que es lo más importante, y la esperanza, y plantarle cara a esta enfermedad.

Y aunque estemos curados, seguir luchando para ponerle fecha a la curación de estas enfermedades, o lo que es mejor, acabar con ellas de una vez por todas y que nadie tenga que volver a pasar por esto. Os animo a haceros donantes de médula y a colaborar con la investigación del cáncer".

Página web actualizada 24/05/2018 11:00:26